—¡Te amo..., te amo! Pero pensé... que jamás volvería a... verte. Su voz se quebró y las lágrimas rodaron de sus ojos a las mejillas. Entonces, el Duque dijo: —¡Mi dulzura!, ¡mi amor! Es lo que deseaba escuchar. Pero, ¿por qué huiste si me amabas? ¿Cómo pudiste abandonarme? Casi me volví loco de preocupación, pensando que jamás te encontraría. —Te amo..., te quiero mucho— susurró Josina—, pero pensé que sería una agonía... casarme contigo sabiendo que... amabas a otra. Intentó de nuevo ocultar el rostro en su hombro, pero el Duque se lo impidió. —Creo que te refieres a la Condesa. ¿Cómo podré hacer que me creas si te digo que me enamoré de ti a primera vista? Comprendí entonces que eras la mujer que había estado buscando durante toda mi vida. Suspiró hondo y añadió: —Al comprender

