Florence, camino apurada al trabajo, ocasionalmente volteaba Cómo queriendo constatar que no lo estuvieran siguiendo, para su tranquilidad Samuel parecía haber entendido el mensaje. Esta vez no tenía que ir a la cafetería sino a la plaza del vecindario. Sería en ese lugar dónde armaría en los estantes para dar inicio a la feria, Cómo era de esperarse Marie, ya se encontraba organizando las mesas. —¡Querida qué bueno que llegas! ¿Estás bien te ves un poco pálida? — la observó detenidamente. —sí todo está bien, es que no sé mucho maquillaje — —¡Oh claro! Eso debe ser — Sin darle más largas a la conversación pusieron manos a la obra. Tenían un montón de bocadillos y preparaciones qué exhibir en solo tres mesas además debían coordinar qué no Hubiera ningún problema con los demás parti

