Capítulo 52 A la mañana siguiente, se levantó con una terrible resaca, la claridad que golpeaba sus ojos parecía hacerle reventar la cabeza, eran solo unos pequeños haces de luz, pero eran suficientes para hacerle punzar la cien. Sin perder tiempo se levantó y corrió las cortinas buscando oscuridad, sin embargo, el daño estaba hecho. — ¡No debí beber tanto! — exclamó sosteniéndose la frente. Se sentó en el sillón mirando un punto fijo en la pared, queriendo recordar porque había llegado a ese estado y no tardó mucho en hacerlo. La frase que pronuncio antes de caer desmayado del sueño, vino a su memoria claramente, los latidos de su corazón se aceleraron evidenciando la emoción que crecía en su interior. De solo pensar en volver a verla, su cuerpo vibraba, un cosquilleo se producía en

