Capítulo 12.- Amaia Domínguez García León, Guanajuato, México La escenografía era aún más impresionante, había muchos ramos de girasoles por toda la suite y más pétalos, velas y peluches por todos lados. Hasta que vi la cama tan grande, espaciosa y hermosa, con un corazón hecho de rosas que tenía las iniciales “A & A”. —Axel, gracias por esto, es perfecto—Lo abracé y lo llené de besos—Me encanta, pero no era necesario que hicieras todo esto. —Nada es suficiente cariño, cuando se trata de ti ¿Quieres una copa de vino? —Me ofreció. —Claro que sí, por favor. Axel destapó una botella de vino tinto, Castillo Ygay, sirvió el vino en dos copas y me dio una. Yo levanté la vista y se me dispararon las pulsaciones en cuanto lo veo, es él y siempre ha sido él. Axel, conecta su mirada con la

