Capítulo 18 Axel Vega Lazcano León, Guanajuato, México Era un compañero de trabajo al que le apodaban de esa forma, pues tenía una apariencia muy similar al de la persona que le apodaban. —Claro, si no hay problema. Lo haré—Dijo mi esposa. —Gracias. Cecy tomó la mano que le ofreció Bin Laden y se pararon a bailar. Amaia ya estaba muy pasada de copas con su Luis Miguel y no sabía que me molestaba más, si el relajo que estaban haciendo o que de vez en cuando se dieran besos, pensaba que esto se trataba de una actuación, pero no me agradaba que se trataran como si fueran novios de verdad. Estaba que me llevaba el diablo. Sin verlo nadie venir, vino el animador de la noche y puso un micrófono en nuestra mesa. —Vengo por el valiente o la valiente que se atreva a cantar en el karaoke de es

