Narra Lauren Volví a mirar mis uñas y sin duda están preciosas, mi nueva manicurista hizo un trabajo increíble. —¿Entonces cariño? —Papá, no me dijeron nada, solo que me llamarían y es la hora y no han llamado —respondí levantando mi mano frente a mí para seguir apreciando mis uñas acrílicas en forma de almendras. —No te preocupes, mi cielo, no tienes por qué afanarte por un empleo; si quieres puedes tomarte otro mes y así te enfocas en ti, en tus asuntos. —¿De verdad papá? —Sí, cariño; te lo he dicho muchas veces, es que no me gusta verte estresada por cosas así, eres una mujer joven, no me gusta que esos casos te llenen de agotamientos; eso de lidiar con los problemas de otros es desgastante. Además, aun tus padres trabajan, mientras yo pueda seguir levantándome cada mañana par

