Narra Christine —Le aseguro que con esto sale la mancha —dije restregando la mancha de lápiz labial que había dejado en su ropa. —¿Segura? El hombre estaba conmigo dentro de su baño, solo tenía su pantalón puesto, estaba angustiado por la forma en la que seguía agregando jabón a esa parte de su camisa. Tragaba sonoramente la saliva, porque mi jefe no dejaba de mirar y eso me ponía más nerviosa. —Frotaré un poco más y no se notará nada —comenté orando por dentro para que él estuviera más calmado. El señor Lancaster empezó a caminar de un lado a otro con sus manos en la cintura, por el reflejo del espejo que tenía frente a mí lo miraba, veía como cada musculo de su espalda se sobresalía cuando movía sus brazos. Dejé lo que hacía por unos segundos, me concentré en el hombre semidesnudo

