CAPÍTULO TRECE Kevin consideraba el mundo que colgaba bajo ellos con el mismo desapego que cualquier m*****o de la Colmena. Desde su posición, las pantallas le permitían ver los poblados de abajo y los destellos de movimiento que se producían. En otro momento, la visión lo habría llenado de asombro, o de esperanza, o de admiración. Ahora, solo era un problema a tener en cuenta. En otro momento, los resultados de la resolución de ese problema podrían haberlo hecho sentir culpable. Ahora, solo buscaba la manera de resolverlo más rápido. ―¿Tratarán de atacarnos? ―preguntó Kevin a purísimo Lux. El alienígena lo pensó por unos instantes. ―Es posible. Es poco probable que tengan éxito. Las naves se elevaron desde la superficie en una nube que parecía un enjambre de avispas acercándose a la

