El Veneno de la Verdad El sol de la mañana se derramaba sobre la alfombra, pero no lograba disipar el frío que se había instalado en la mansión Márquez. El silencio era un ente vivo, denso y cargado de palabras no dichas, de furia escondida en las venas. Emilia se movió por los pasillos con una cautela que no había necesitado antes, sintiendo el peso de las miradas invisibles del personal de la mansión. Como si ellos supieran algo que ella no sabía. Cada crujido del suelo parecía un anuncio de su nueva y precaria posición. Un secreto que no parecía tan oculto. Tras una ducha rápida y un café bebido de pie en la soledad de la cocina, se dirigió al estudio de Lionel, tal como habían acordado. El corazón le martilleaba contra las costillas, con una mezcla de terror y una extraña y vibr

