George La observe dormir durante un momento, su pecho subía y bajaba con suavidad, sus manos estaban aferradas a mi cuerpo como si temiera que fuera a irme o desaparecer de un momento para el otro, bese su frente y acaricie su rostro con mis dedos. La ama y estaba feliz que nuestro hijo siguiera dentro de ella. Emily se movió inquieta y se quejó un poco, sus ojos permanecían cerrados, pero la escuche balbucear algunas cosas, en ocasiones lo hacía, sobre todo cuando estaba ansiosa, aunque jamás entendía nada de lo que decía. La acuné y mantuve cerca, ella volvió a removerse y pego sus labios a mi piel. - Hola – su voz ronca me hizo sonreír - ¿Qué hora es? – pregunto medía dormida. -

