El amanecer teñía el cielo con un resplandor tenue cuando Liam descendió de la limusina, su corazón latía con fuerza mientras sus zapatos golpeaban el pavimento. La calle estaba desierta, el eco de sus pasos rebotaban contra las paredes de los edificios que parecían observarlo con indiferencia. Había pasado la noche recorriendo cada rincón de la ciudad en busca de ella, y ahora, después de tantas horas de desesperación, de súplicas al silencio y de culparse por sus errores, finalmente ella estaba allí. Victoria había respondido a todos sus intentos de comunicarse con ella Frente a él, una pequeña cafetería de estilo vintage permanecía con las luces encendidas. A través de la ventana, la vio. Victoria estaba sentada en una de las mesas junto a la ventana, sus manos envueltas alrededor

