No era cuestión de si recordaba o no como hacerlo, era que tenía que acordarse como hacerlo. Hace años —muchos años— Maximiliano había aprendido primeros auxilios, como parte de un proyecto estudiantil, a pesar de ser un estudiante demasiado aplicado, jamás había prestado demasiada atención a la ejecución correcta de esos auxilios, porque en su mente se decía, que jamás en su vida tendría que emplearlos. Que equivocado se encontraba aquel Maximiliano joven y rebelde. El cabello de Amelia disperso sobre su rostro, ocasionó que este apenas pudiese dejarse ver, sus manos inclinadas hacia abajo y lo poco que era visible de sus ojos, llenaron de angustia a Maximiliano: parecía estar muerta, y no podía en duda que se encontrara en aquel estado, no sabía por cuanto tiempo había estado ella ahog

