EVANGELINA Sentí como Agust tomó aire, antes de hablar – Bien, comencemos… - Una suave caricia en mi trasero, mi respiración se iba agitando, mis pulsaciones estaban al máximo, nunca había sentido tanta adrenalina, ni en mis noches más locas, pero este chico lograba ponerme al máximo – Primera pregunta: ¿Qué hacías donde el imbécil de francisco? – Un suave golpe que me hizo brincar – Evangelina, es hora de responder, de verdad no estoy jugando. Una sonrisa se me dibujó en el rostro – Es. Algo. Que. No. Te. Importa – Hice énfasis en cada palabra. En ese momento sentí un golpe en mi trasero. Un grito salió de mi garganta, mi corazón se aceleró, mi sangre caliente recorría todo mi cuerpo. Agust enredó sus dedos en mi cabello – Respuesta incorrecta – Su voz era letalmente suave – No juegu

