3 semanas después. -Julieth, mueve tu trasero de esa cama en este mismo instante. -me regañó Sophie, entrando a mi habitación como si fuese la suya. Sí, he estado tres semanas acostada, lo único que hago es llorar, comer, llorar, dormir, bañarme y llorar. Patético, lo sé. No sabía de dónde salían tantas lágrimas, a este paso iba a deshidratarme. Pero no tenia ánimos, ni ningún motivo para dejar la comodidad de mi preciada cama y hacer algo productivo. De sólo pensar que, Austin, lo único que hizo fue utilizarme me dan ganas de llorar como una niña, a la cuál le quitan su muñeca favorita. -No me quiero levantar. -me cubrí hasta la cabeza con mi manta de Hello Kitty. -Sabes qué. Me cansé, he estado tres semanas enteras tratando de apoyarlos a los dos, sí, no solo a ti, a Austin tambi

