Capítulo 2 Tragedia.

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Cuando partimos el pastel papá dio la noticia, dijo que haríamos un viaje familiar a Rumania, a visitar al tío Frank, hermano de mi padre, y el único, yo ya sabía del plan porque le había ayudado a organizarlo, asi que no pudimos estar más felices de volver a ver al tío, una semana después preparamos las maletas y prendimos camino en la casa rodante junto con el remolque y la camioneta, todos estábamos emocionados, hacía mucho tiempo que no hacíamos un viaje familiar, y trágicamente sería el último. Durante el viaje las cosas marcharon bien, Óscar nos dio la noticia junto con su esposa Rocío de que venía su tercer hijo en camino, era motivo suficiente para celebrar, asi que no dudaron en brindar con champagne. La noche llego, Óscar conducía mientras papá descansaba después de conducir un largo tiempo, aún recuerdo estar al lado de Óscar regañándolo. __Óscar, deja a Toni conducir, tu estas muy ebrio. __Estoy bien, no pasa nada, como si fuera la primera vez que conduzco a Rumania. __Ya lo sé, pero no estás del todo cuerdo, te vez cansado. __Estoy bien, no te preocupes. Dijo esto mientras me volteo a ver cuándo algo se envistió al parabrisas atravesándolo y haciéndonos volcar en la casa rodante, lo único que recuerdo de aquella escena, es escuchar los gritos y el ruido de la casa sacudirnos por doquier. Cuando recobre el conocimiento estaba tirada en el frio pavimento, sentí mi cuerpo doler por todos lados, mire mis manos ensangrentadas y una humedad en mi cabeza que se extendía hasta la nuca, mire al frente mío, había pedazos de la casa rodante y muchos vidrios, algunas pertenencias nuestras regadas por doquier, y la muñeca que yo le había regalado a Jennifer, intente moverme pero enseguida sentí una fuerte pulsada en el abdomen, me queje mientras poco a poco me levante y me mire, tenía una herida y mi ropa estaba manchada de sangre, mire a mi alrededor, había un silencio rotundo mientras que la oscuridad a media carretera apenas y me dejaba ver, como pude me puse de pie mientras volteaba a ver el desastre que me inundo en un terrible dolor. Todo estaba destruido, habían pocas llamas en lo que parecía ser la camioneta, estaba desecha, Rosemary era la que conducía, supe que ella debía estar dentro junto con mi padre que la acompañaba adelante, al ver la escena sentí el dolor más grande que pude sentir, me acerque un poco y no pude creer lo que vi, sus cuerpos estaban adentro, calcinados, grite desesperada. __! ¡No!, ¡papá!, ¡Rose! Comencé a llorar sin importarme el dolor que sentía en mi cuerpo, me deje caer de rodillas, no paso mucho tiempo cuando escuche a alguien gritar. __ ¡Mamá! Era la voz de Jennifer, al escuchar voltee a ver la casa rodante, acostada más al frente del camino cerca de una curva, como pude me levante y me arrastre hasta llegar ahí, la escuche gritar de nuevo. __ ¡Auxilio! Rodee la casa hasta llegar al gran parabrisas roto, su interior estaba oscuro y desordenado, grite. __ ¡Jennifer! Su voz asustada me respondió de inmediato. __ ¡Tía, tía aquí estoy!, ¡ayuda, no puedo salir! Al fondo logre verla aplastada por la cama que se había salido de su lugar, apenas y lograba ver sus manitas jalándose de las faldas de su madre fallecida frente a ella con un gran charco de sangre entre sus piernas, supe lo que eso significaba, sentí mucho dolor. __Espera, voy por ti, espera… Como pude entre, mire a Rocío tendida en el suelo con los ojos abiertos y sangre en el oído, me tire sin poder sentir las piernas del dolor y la impresión, la tome en mis brazos. __Roció, responde, por favor Rocío. Su cuerpo frio me hizo sentir un dolor insoportable, llore, Jennifer me llamo asustada. __ ¡Tía!, ¡has que responda mi mami! Voltee a ver a Jennifer, sangraba de la frente y la nariz, deje con cuidado el cuerpo de Rocío y le cerré los ojos, susurre cerca. __La voy a sacar de aquí, te lo prometo. Rápidamente me dirigí a Jennifer mientras me ponía de pie e intentaba alzar la cama, Jennifer trataba de salir, cuando lo logre Jennifer grito terriblemente, ella se arrastró con dolor y al verla me asuste, una de sus piernitas estaba rota y sus huesos destrozados sobresalían de su piel, deje caer la cama, tome a Jennifer tratando de tranquilizarla. __Aguanta pequeña, por favor. Con el dolor en mi abdomen y en la cabeza logre cargar a Jennifer, cuando de pronto una mano me detuvo del pie, me asuste, escuche la voz de Óscar decirme débilmente. __A-ayúdame, por favor. Quise llorar al verlo tan herido, estaba sangrando demasiado. __Óscar, estás vivo. __Saca a mi hija. Asentí controlando el llanto. __Regresare por ti. El asintió preocupado, saque a Jennifer de ahí, buscaba un lugar seguro donde dejarla cuando de pronto un estruendoso ruido nos empujó haciéndonos caer, cubrí a la niña para no lastimarla más, ella grito mientras que un calor nos alcanzó, un dolor en los oídos me invadió desorientándome, intente mantenerme despierta, voltee a ver detrás de mí, la casa rodante se había prendido en llamas, grite desesperada mientras escuche a Óscar gritar mientras se quemaba, deje a Jennifer y corrí rápidamente para ayudarle pero no podía atravesar las llamas, solo pude ver como se quemaba mientras me pedía ayuda y no sabía cómo actuar, gritaba de dolor al no poder sacarlo de ahí, como pude corrí a la orilla de la carretera y tome tierra con mis puños para cubrir el fuego, sin en cambio era demasiado y para cuando logre disminuir el fuego, Óscar ya había muerto, caí de rodillas mientras veía a mi hermano muerto, llore sin poder parar, no sabía que hacer, me olvide de Jennifer por un momento cuando escuche las sirenas de los bomberos y las ambulancias aproximarse, me desvanecí, no sé lo que sucedió con mi pequeña Jenny, pero sé que sería devastador. Cuando desperté, me encontraba en un cuarto blanco, silencioso, abrí mis ojos con dificultad y cansancio, alguien revisaba mis ojos con una luz molesta que me segaba, dijo. __Doctor, ya despertó la paciente. Reconocí la voz de una mujer, al verla mi vista se volvió clara y logre oír bien, la mire, era una mujer rubia de ojos claros y delgada, vestía un uniforme blanco y había un gafete colgando de su cuello, no alcance a leerle el nombre cuando frente a ella se cruzó un hombre mayor con anteojos y pelo gris, me dijo. __ ¿Cómo se siente?, ¿puede oírme?, ¿me puede ver? Asentí con dificultad. __Dígame, ¿recuerda cuál es su nombre? __Gema Hodwer. El doctor se acercó mientras me tomaba el pulso y la enfermera monitoreaba las pantallas, enseguida a mi regreso la imagen de Rosemary, de papá, Óscar, Jennifer y Rocío, me altere de inmediato. __ ¡Jennifer!, ¡Óscar!, ¿dónde están?, ¿qué paso con ellos?, ¿mi mamá?, Benjamín, ¿dónde están…? El doctor trato de tranquilizarme. __ ¿No lo recuerdas?, tuvieron un accidente en la carretera. Las imágenes volvieron más claras y sentí un dolor terrible, el doctor dijo apenado y con pésame. __Lo siento mucho, todos fallecieron. No supe que decir o hacer, solo sentí como caían las lágrimas de mis ojos. __La niña pequeña, murió antes de llegar al hospital, nadie sobrevivió. No podía creerlo, comencé a llorar sin que nadie pudiera consolarme, el doctor dijo a la enfermera. __Dele un sedante por favor, necesita descansar. Apenas y lo oí cuando comencé a sentir sueño y quede inconsciente. Nuevamente al despertar, me encontraba en la misma habitación, ya no me sentía cansada y con dolor, mire alrededor, levante mis manos de los costados para poder verlas, tenían algunas ligeras cicatrices y cables conectados, enseguida recordé lo que el doctor había dicho y las horribles escenas del accidente, comencé a llorar nuevamente, no podía ser verdad, estaba sola, completamente sola. Pasaron algunas horas cuando alguien entro a la habitación, era el mismo doctor que seguro iba a monitorearme, ignore su presencia mientras se detenía a mi lado. __Hola, ¿cómo estas Gemma? No respondí nada, no tenía palabras ni voz. __Me imagino el fuerte dolor que estas sintiendo, lo siento mucho. Nuevamente espero una respuesta mía pero solo obtuvo un rotundo silencio, tomo un desalentador suspiro para después continuar. __Estuviste tres semanas inconsciente después del accidente, te has recuperado rápido, mañana te daremos de alta, ya estas mucho mejor. __Para que si todos están muertos. Voltee a verlo con un dolor que nadie podía sentir, vi su mirada angustiada y llena de pena por mí. __Preferiría haberme muerto junto con ellos. El solo agacho la mirada, se dio la vuelta y se marchó, me quede a solas y seguí llorando. Por la mañana siguiente me dieron de alta, me preguntaba si el tío Frank sabia de la noticia, cuando de pronto al salir por el pasillo vi a un hombre que firmaba por mi nombre, era joven, daba las gracias a la enfermera cuando ella me miro diciendo. __Ahí viene. __Gracias. Dijo aquel hombre, me miro, algo sorprendido se acercó a mi apenado y con un rostro triste lleno de dolor. __Gemma, que bueno que ya estás bien. __ ¿Quién eres? Respondió algo incómodo. __Soy Germán, el asistente de tu tío Frank. Lo observe por un momento, era alto, joven, como de mi edad, de piel acaramelada, cabello castaño claro, ligeramente largo y rizado, ojos verdes, labios delgados, y vestía de una manera peculiar, llevaba boina gris a juego con un ridículo moño en el último botón de su camisa y suéter azul cielo. __ ¿Qué haces aquí?, ¿dónde está mi tío, porque no vino a verme? Germán agacho la mirada con pena, sabía que no sería bueno escuchar, me miro con profunda tristeza en sus ojos y lo soltó. __Lo siento mucho, tu tío no resistió la terrible noticia de lo sucedido, murió. __ ¿Qué?
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