No me critiques y solo abrázame

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Capítulo 14 Viernes 14 de octubre de 2022 – Antes de ir a clases de manualidades Han pasado las semanas. Setiembre terminó y octubre sorprendió a Cordelia con una capa de hojas caídas con las que muchos juegan y el pobre del señor Ravenswood debe de rastrillar. En mi humilde opinión, creo que el manto de hojas caídas ha embellecido más el de por sí hermoso paisaje de la escuela. El otoño siempre me ha guastado, pienso que es una de las estaciones más hermosas del año. Me gusta cómo el verde de las hojas se va transformando para dar paso a distintas tonalidades de amarillo y anaranjado. Es una transición muy hermosa que, por un par de meses, convierte a los bosques de Isteris en el más maravilloso de los cuadros. Lamentablemente, pese a todo lo que acabo de decir, pese a que el otoño es tan hermoso, es solo el anuncio de lo inevitable, de la llegada del invierno y la muerte de esas hojas que en algún momento fueron hermosas. La nieve me encanta, pero también tiene algo nostálgico y trágico, pues es la muerte de un paisaje. Al final, el invierno es la espera previa al renacimiento del paisaje y lo único que queda es tener la esperanza de que vuelva a ser igual de hermoso que la anterior primavera. No obstante, a los alumnos de Cordelia poco le importa el cambio de estación y la belleza del paisaje, las hojas solo les sirven para jugar y dejarle más trabajo al pobre señor Ravenswood. Lo que realmente les importa a los alumnos de Cordelia en este mes es el tan esperado baile de Halloween, porque en toda película juvenil debe de haber un baile escolar y pese a que esta no es una película, las últimas semanas han sido tan turbulentas que podría pasar por una novela dramática escrita por una veinteañera con el corazón roto. En fin, volviendo al tema, estos días se ha estado sintiendo una gran euforia en los pasillos. Toda Cordelia ha sido decorada con temática de Halloween, lo cual le queda como anillo al dedo porque vivimos en un castillo medieval, hacerlo lucir tenebroso no es nada difícil, solo han tenido que pedirle al señor Ravenswood que no quite las telarañas y luego poner un sinfín de decoración de calabazas ¡No tengo ni idea de dónde han sacado tantas calabazas! Y no solo eso, la escuela ya ha publicado toda una lista de actividades para la semana del treinta y uno, la cual acabará con el baile de disfraces. Mis amigas están súper emocionadas con este baile ¡Todas! Y están más ruidosas que de costumbre, pero eso está bien para mí, me gusta el ruido que hacen. Lyn propuso que nuestros disfraces coincidan, ir al baile disfrazadas de una temática específica, Anja y Mitsuki aceptaron la propuesta. No obstante, Mitsuki se quejó del hecho de ser cuatro mujeres, porque la mayoría de temáticas de disfraces para grupo de mujeres son tríos, como “Los Ángeles de Charlie”, “Tres Espías sin Límites” “Las chicas Súper Poderosas” y no se me ocurre otro trío icónico de la cultura pop. Por su parte, Anja dijo que sí es posible que vayamos disfrazadas en grupo pese a ser un grupo de cuatro chicas, como por ejemplo porristas, “Power Rangers”, o hadas, cualquier tema puede ser convertido en un tema para disfraz grupal. Por mi parte, no me siento tan entusiasmada como ellas, pero sí me llama la atención todo el asunto del baile. Es decir, sí quiero ir y pasar por la experiencia de mi primera fiesta escolar, pero no hago tanto escándalo como mis amigas. Creo que lo único que realmente me entusiasma es el hecho de que voy a experimentar lo que es una verdadera fiesta de adolescentes con adolescentes de verdad, pero fuera de ello, no me interesa el tema que las chicas escojan para disfrazarnos, las actividades que haya a lo largo de la semana del treinta, ni nada por el estilo, lo cual me hace sentir un poco fuera de lugar porque siento que no estoy viviendo el momento al completo. Mi problema es que, para mí, eventos de gala son pan de cada día, no es algo novedoso, lo único novedoso es el hecho de que estaré rodeada de personas de mi edad. Además de ello, está todo el asunto de cómo debe de portarse una princesa en momentos como esos. Últimamente he dejado de prestarle atención a temas como la etiqueta, me han estado sucediendo tantas cosas en las últimas semanas que siento que he perdido el rumbo. Se supone que mi meta al entrar en Cordelia era la de salir airosa en todas mis materias y ser exitosa en todo lo que me propusiera, dejando en alto casa de los Vaelgaeron, no dándole ninguna clase de material a la prensa para que me critiquen y así, con mucho esfuerzo y dedicación, llegar a ser una gran reina. Pero lo único que he logrado de esa lista de objetivos es el ir bien en mis materias, porque en todo lo demás siento que estoy fracasando… bueno… tal vez “Fracasar” no es la palabra correcta a menos que te refieras a la arquería en donde sí estoy fracasando estrepitosamente ¡Aunque no es mi culpa! La culpa la tiene el chico del arete que tiene una gran facilidad para hacerme sentir nerviosa. Yo diría que, en vez de centrarme en lo que se supone que era importante para mí, Cordelia ha hecho que me empiece a comportar como una adolescente común y corriente, creando así nuevas prioridades, como el mantener felices a mis amigas y ser un poco más humana. No obstante, hay un par de cosas que definitivamente han hecho que mi estancia en Cordelia no sea la esperada. En vez de tener un semestre exitoso y ser un ejemplo de princesa, he termino en una especie de telenovela done mi novio que no es mi novio tenía novia y esperaba que nuestro compromiso se terminara, poniendo en la cuerda floja nuestra amistad de años y haciéndome sentir realmente miserable. Al mismo tiempo, un misterioso chico que se asemeja a un dios griego según mi amiga pelirroja, de alguna forma se metió en la historia ¡Y pasé la noche con él! No pasó nada, solo dormimos y cuando desperté estábamos fuertemente abrazados, lo cual fue raro e hizo que él pegara un salto fuera de la cama para luego echarme de su cobertizo como yo fuese un animal callejero, para finalmente ayudarme a pasar por su pista de obstáculos de trampas para osos y, ahora sí, echarme del lugar como si fuese un animal. Pese a todo, y quizá me escuche como la persona más idiota sobre la faz de la Tierra, a pesar de todo lo que sé sobre Lorcan, después de que terminó con Christiana, las cosas han vuelto a ser como solían ser, con nosotros platicando después de clases, de vez en cuando teniendo caminatas por los terrenos de la escuela y en una ocasión volvimos a ir a la Tetera de Emily, lo cual fue incómodo ¡Porque ahí está el chico del arete! Quien al parecer me odia otra vez. Derek Ravenswood me desespera ¡Me desespera! Estamos en una extraña danza donde un día nos odiamos y otro día somos amigos y eso es estresante para mí. Admito que esta vez tuve la culpa del pleito ¡Pero él ya venía comportándose raro desde antes de que yo arruinara las cosas con mis sospechas! Realmente no le entiendo y desde entonces, desde esa noche que pasamos juntos, no hemos vuelto a hablar ni interactuar, pero le he visto mirarme a lo lejos cuando nos hemos cruzado por los pasillos del castillo. Ni siquiera me habla en clases de manualidades ¡No me deja hacer nada! La semana pasada hemos hecho un porta lápices y esta semana hicimos flores de papel. Todo lo hizo él, apenas y me dejó echar pegamento en nuestro trabajo. Lo mismo con arquería, ya no invade mi espacio personal para indicarme lo que hago mal, ni me habla, solo se limita a suspirar y traerme las flechas cuando se me acaban. Creo que realmente herí sus sentimientos al prácticamente acusarle de ser m*****o de una secta secreta a la que se le acusa de hacer cosas malas y querer hacer cosas malas nuevamente ¡Sé que hice mal! Y en verdad quiero enmendar mi error, el asunto es que no sé cómo hacerlo… nunca sé qué hacer cuando se trata de Derek Ravenswood… Cambiando de tema, lo otro que ha hecho que mi semestre no salga como quería, es el Círculo Rojo. Quizá no debería de obsesionarme tanto con el tema, es decir, no han matado a nadie ni nada por el estilo, solo vi una pequeña hoja de color n***o con un círculo rojo dibujado en él, en el panel de anuncios de mi residencia ¡Puede que no signifique nada! Me lo tomé muy personal, creí que era una amenaza, una advertencia hacia mi persona, pero hasta ahora no tengo ni una sola prueba de que vayan a hacer algo malo o sean malos ¡No tengo ni una prueba! ¡Ni una sola! Así que puede que me haya asustado y preocupado por nada. Sin embargo, las cosas que Jordan contó no me dejan tranquila. No obstante, no hay que olvidar que no le hicieron nada cuando lo encontraron en su guarida, simplemente lo durmieron y lo dejaron abandonado en el bosque, más fue el susto que el daño que le hicieron a mi amigo. Colocando todas las evidencias sobre la mesa, que hayan dejado abandonado a Jordan, que el curso pasado dos o tres chicos hayan sido encontrados golpeados y con cicatrices de círculos en el abdomen, y la aparente inactividad, me hace pensar que quizá es un grupo que tiene muchos años de antigüedad y que quizá sus miembros ya se graduaron, quizá ya no hay ni un solo m*****o en Cordelia ¡Pero Angus, el anciano loco del acilo, dijo que el Círculo Rojo había regresado! ¡Ah! Quizá solo lo dijo en un momento de locura ¡No lo sé! No sé qué pensar y me frustra, porque estoy obsesionando con un grupo que aparentemente ya no opera y por culpa de ello ahora estoy peleada con el chico del arete ¡Lo que me frustra aún más! Quisiera nunca haberle acusado de algo, quisiera nunca haberle dicho nada porque ahora podríamos seguir siendo amigos, pero mi obsesión por no ser del agrado de un grupo de personas no me dejó. Ahora tengo que lidiar con esto… *** Guardo mi diario en mi bolso y salgo a toda prisa de mi habitación. Toda la residencia Virginia Woolf ha sido decorada con la temática de Halloween. Hay muchos murciélagos de papel colgados del techo, almohadones con forma de calabaza, telarañas y algunas lámparas han sido decoradas para parecer brujas con sus escobas. Resulta que todos los años, las diferentes residencias hacen un concurso de decoración, el ganador se lleva el respeto de los demás y una pequeña copa con forma de linterna de calabaza, más un mes de postres gratis en La Tetera de Emily. La residencia que normalmente gana esta competencia es la residencia Lovecraft, supongo que el nombre les hace sentir la presión de decorar lo mejor posible la casa con temática de terror, lo cual me emociona porque dicen que todos los años se esperan y que este año quieren convertir a la residencia en una verdadera casa interactiva de terror, convertirla en una atracción durante la semana del treinta y uno. Realmente estoy a la espera de que eso ocurra. Llego a mi aula de manualidades, hoy deberíamos de entregar nuestro proyecto de un ramo de flores echas de papel, pero no tengo ni la más mínima idea de qué es lo que presentaré si no he hecho nada. El chico del arete se la ha pasado en silencio en las últimas clases, jugueteando con los distintos papeles y texturas, sin decirme ni una sola palabra o si quiera dándome una indicación, absolutamente nada, solo silencio. Me siento algo nerviosa y espero que nadie lo note. No puedo evitar preguntarme a mí misma cómo es que llegué a este punto, de pasar de odiar a ese extraño y enigmático chico de cabello largo con un arete en la oreja izquierda, a sentirme incómoda y frustrada por el hecho de que no me hable. Me molesta esta situación, creo que lo mejor será ser valiente y dar el primer paso, ser valiente y pedir un cese a su ley del hielo, creo que eso es lo que haré… eso es lo que haré… es lo que haré… eso es lo que definitivamente haré… — ¿Qué? Pego un brinco, volviendo en mí, estoy parada delante del chico del arete. — Eh… Me maldigo por dentro, es un mal momento para balbucear. — ¿Vas a sentarte o me vas a seguir mirando como idiota? — No… sí… me voy a sentar Vuelvo a maldecirme, no es posible que volvamos a lo mismo, a cuando él me insultaba y yo solo balbuceaba. — Bien… Es lo único que dice, pasando una estaca con punta redonda por un pedazo de tela. — ¿Qué haces? Me atrevo a preguntar. — Saltando en paracaídas desde la cima del Everest Contesta, le fulmino con la mirada, odio su sarcasmo. — Wow… que intrépido de tu parte — suelto, cruzándome de brazos, él solo suelta una risita — Al menos ya me estás hablando… — ¿Querías que te hablara? Pregunta de pronto, mirándome con una ceja alzada. — ¿Por qué no querría que me hables? Le miro con indignación. — No lo sé… — se encoge de hombros, regresando su atención a sus seda color rosado — Llámame loco, pero yo no querría hablar con alguien de quien sospecho que pertenece a una organización que durante años ha torturado alumnos de esta escuela… — Perdón… — no me mira — No quise ofenderte… yo… — Ya te dije que no me ofendiste — deja su seda a un lado — Me decepciona el darme cuenta de que, después de todo lo que te he contado, es de mí de quien desconfías, no del loco con el que te paseas por la escuela — Derek… — Déjalo así, espero que seas feliz con tus decisiones… Me quedo callada, no sé qué decir o si sería conveniente decir algo. Esta situación me desespera, pero no por él, porque entiendo que esté decepcionado de mí después de que le acusé de pertenecer a una secta de la que se hablan muchas cosas y al mismo tiempo me paseo por la escuela con un chico del que se sabe abiertamente que maltrataba a una persona solo por considerarlo inferior; incluso Lorcan lo admitió, justificándose en el hecho de que intentaba ya no ser digno de ser mi consorte, pero me parece una justificación muy banal, porque pudo haber hecho cualquier otra cosa que no implicaran moler a golpes o clavarle un estilete en la oreja a una persona indefensa. Así que sí entiendo por qué Derek está enojado, decepcionado y demás conmigo. Me desespera sentir que no puedo hacer nada para solucionar esto, me desespera el querer solucionar esto, me desespera querer que Derek Ravenswood no me odie, me desespera estar obsesionada con Derek Ravenswood. La clase de manualidades termina, el chico del arete toma sus cosas y sale del aula a toda velocidad como ha estado haciendo en las últimas semanas. Tomo mi bolso y me apresuro a seguirle. No sé por qué hago esto, literalmente estoy a un paso de lanzarme al piso para implorar perdón, por más humillante que sea, pero es que sé que actué mal y quiero reparar el daño. Derek no es una persona fácil, no es fácil compensarle, la vida ha hecho que no sea fácil para él el perdonar realmente a las personas o cerrarse a ellas. No quiero que me odie, no quiero que esté enojado conmigo, así que algo debo de hacer, lo que sea, solo debo de intentarlo, creo que estoy obsesionada con curar el alma dañada de Derek… — No entiendo por qué vas tan rápido… Me quejo, tratando de no tropezar con las raíces. — Y yo no entiendo por qué me estás siguiendo Contesta sin detenerse. — Quiero que hablemos Me sostengo de un árbol y paso mi pierna por encima de una enorme raíz. — ¿Y qué te hace pensar que yo quiero hablar contigo? — Por favor… — suplico — En serio quiero hablar contigo — Niñata, no hay nada de qué hablar — por fin se detiene — Ya está, no hay de qué preocuparse, no es como que me importe — Sí te importa, te importa y mucho Nos miramos fijamente. — Déjame en paz, Evangelina — Solo intento reparar el daño, reparar el daño que te hice — Ya te dije que dejes el tema, no importa — Sí importa, quiero que estés bien — Estoy bien… Derek se ve tenso, como si estuviese batallando consigo mismo. — Solo quiero reparar el daño que te hice, que estés bien, que no me odies — No quiero nada que venga de ti Se da media vuelta y comienza a caminar. — ¡¿Por qué eres tan cabezota?! — protesto, alzando la voz, ya no puedo seguir manteniendo la compostura — ¡Estoy aquí perdiendo la dignidad por ti! ¡Suplicándote perdón! ¡Lo único que quiero es reparar el daño que te hice! ¡Sé que te hice daño! ¡Lo lamento! ¡En serio lamento el daño que te hice! — ¡Ya cállate! — ¡Sé que te hice daño! ¡Pero estoy aquí intentando enmendarlo! ¡Quiero reparar el daño que te hice! — ¡No vas a poder reparar el daño! — grita con ira — ¡No lo vas a lograr! ¡No vas a poder reparar el daño! ¡¿Qué no lo ves?! — mis ojos se llenan de lágrimas — Solo aléjate de mí y olvida que alguna vez nos conocimos — ¿Por qué me dices eso…? — ¡j***r! ¡¿Qué no lo ves?! ¡Solo apareciste en mi vida para joderla más de lo que ya estaba! ¡Así que aléjate de mí! ¡Piérdete! ¡Muérete si es posible! — ¿Cómo me puedes desear algo tan horrible como la muerte? — De la misma forma en la que tú puedes creer que yo querría hacerte daño como parte de una secta — contesta, mis ojos se llenan de lágrimas — No me vas a convencer con tus jueguitos ni tus ojos llorosos, solo aléjate de mí — Derek… — ¡j***r! — me toma por los hombros — ¡¿Cuál es tu maldita obsesión conmigo?! — No lo sé… Nos miramos fijamente a los ojos. — Pues intenta averiguarlo, porque me desesperas — Solo quiero que volvamos a ser amigos — En la vida no siempre obtendrás lo que quieres — Solo quiero que volvamos a ser amigos — ¿Realmente lo fuimos? — me mira con el entrecejo fruncido — Porque yo solo recuerdo que me acosaste hasta el cansancio — En serio quiero ser tu amiga — ¿Y qué te hace creer que yo quiero tu amistad? — las lágrimas comienzan a caer por mis mejillas — Si realmente quisieras ser mi amiga, no hubieras sospechado en un inicio — ¡Lo lamento…! — las lágrimas no me dejan hablar con normalidad — Jordan nos contó cosas, dijo que quizá tú eras m*****o del Círculo Rojo, luego vi esa nota en el tablero de anuncios en la sala de Virginia Woolf, luego tú y Lorcan me dijeron que era peligroso el bosque para mí y… — Derek me mira fijamente — Lo lamento… tienes razón, no merezco que quieras ofrecerme tu amistad, no te merezco, hice todo mal, y lo lamento, porque no creo que seas mala persona, realmente me agradas, eres mi amigo, eres una persona con la que puedo hablar de todo y siempre me mantienes con los pies en la tierra y creo que eso es lo que más me gusta de ti, porque en serio me gustas mucho y ya no sé qué estoy diciendo, creo que solo estoy dejando salir todos mis pensamientos, porque Ponilandia tiene un límite y necesita ser vaciado… — respiro hondo — En verdad lo lamento y… si pudiera… evitaría haberte acusado injustamente… — bajo la mirada — Porque… no te lo mereces… hay muchos que merecen odio en este mundo y tú no eres una de ellas… — le miro — ¿No me dirás nada? — Derek me mira y suelta una risita — Te estás riendo, esa es buena señal… ¿Verdad? — Eres tan rara… No puedo evitar sonreír. — ¿Podemos volver a ser amigos? — ¿Cuál es tu obsesión conmigo? Pregunta, dando un paso en mi dirección. — No lo sé… Contesto, mirando a sus ojos cafés, sus lindos ojos cafés. — Pues averígualo… — mi corazón comienza a latir a toda velocidad — Porque en serio es desesperante… — Que bueno… Es lo único que se me ocurre decir, extendiendo los brazos y acortando el espacio entre nosotros — En serio eres rara… — No me critiques y solo abrázame… Ordeno, cerrando los ojos y disfrutando del momento. No lo entiendo, pero por algún motivo, el estar abrazada a este chico en medio del bosque, me hace feliz, muy feliz. No sé por qué quiero a esta persona en mi vida, pero le quiero, en serio le quiero. Nos separamos por unos centímetros, sus mejillas están algo sonrojadas y sus ojos brillan. Mi corazón sigue latiendo a toda velocidad, llevo una de mis manos a su mejilla, al instante él toma mi mano, presionándola contra su rostro. No sé qué estoy haciendo, solo sé que me siento feliz al punto de no poder evitar sonreír… — Tengo que irme… Susurra. — ¿A dónde? Pregunto, sintiéndome algo decepcionada. — A trabajar… — contesta, soltando una risita — Me quedan solo cinco minutos para cambiarme el uniforme escolar e ir a la Tetera de Emily o ella se enojará conmigo — Oh… — asiento, nos separamos todavía más — Eh… bueno… yo… — respiro hondo — Supongo que me iré de regreso… — nos miramos fijamente — De regreso al Virginia Woolf, mis amigas y yo estamos decidiendo cuáles serán nuestros disfraces — Oh… — niega con la cabeza — El baile de Halloween… — Sí… — asiento — Creo que quieren disfrazarse de hadas de colores o algo por el estilo… — Ah… que interesante Suelta con notorio sarcasmo. — ¿Tú irás? — Por supuesto que iré — contesta, su sarcasmo me hace reír — Iré disfrazado del vampiro de esa película cursi de hace años — vuelvo a reír — Amo las fiestas que hace Cordelia — Te quedaría mejor disfrazarte del vampiro de “Entrevista con el Vampiro”, tienes el cabello largo como Brad Pitt en esa película — el chico del arete sonríe con burla — ¿Que…? — Nada… — me dedica otra sonrisa — Será mejor que ya me vaya… — ¡Espera! — le detengo, tomándolo del brazo, él solo me mira con una ceja alzada — Perdón… — le suelto — ¿Irás al baile o no? — No lo creo, niñata — Ven conmigo — propongo, el chico me mira con confusión — Será divertido — sonrío — Todavía te queda mucho tiempo en Cordelia, deberías de intentar disfrutarlo ahora que los abusos de los miembros de la residencia Charles Dickens acabó… — me encojo de hombros — Qué mejor forma de empezar, que con el baile… — ¿Me estás invitando al baile? — Sí — contesto, sonriendo, este chico siempre me hace sonreír — Míralo como un nuevo inicio para ti en Cordelia… — ¿Quieres que vaya al baile contigo? — Ya dije que sí — nos miramos fijamente, él se ve realmente sorprendido — ¿Aceptas? — ¿Tendré que disfrazarme? — Es un baile de Halloween — Eh… bueno… — Luego te digo de qué será mi disfraz para que coincidamos — sonrío — ¿Trato? — Sí, como sea… — respira hondo — Voy a llegar tarde al trabajo si sigo hablando contigo… — Está bien, lo siento… — Derek luce algo incómodo — Bueno… me iré ya… — De acuerdo… — Nos vemos… Retrocedo. — Nos vemos… Él no se mueve, solo me mira. — Nos vemos… Susurro, dándome media vuelta y caminando de regreso al castillo
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