La víctima

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— ¡¿Te crees gracioso, Ravenswood?! Me asomo un par de centímetros, abriendo los ojos al máximo. Stephen Breckenridge y otro sujeto más tienen a Derek contra una pared, mientras Andreas Richfield le golpea en el estómago. Los amigos de Lorcan están golpeando a Derek, a quien le sangra el labio. — Muy gracioso, Vince… Otro golpe, Derek suelta un sonoro quejido. — ¡¿Quién te crees que eres para hablarme de esa forma?! — otro golpe — ¡Maldito pobretón de mierda! ¡Aprende cuál es tu lugar! — abro al máximo los ojos, el chico vuelve a golpearlo — ¡Aprende cuál es tu lugar! — Creí que mi lugar era al lado de tu madre en su cama — el chico del arete suelta una carcajada — Y me creo alguien más guapo que tú — se pasa la lengua por el labio ensangrentado — Aunque bueno, cualquiera es más atractivo que tú y tu cara de cerdo, Andreas… — Cuida tus palabras, Ravenswood — lo toma de los cabellos, tirando de éstos y obligando a Derek a verle — ¡Aprende a respetarnos! — le zarandea, Derek solo le sostiene la mirada — La tregua quedará en pausa para la posada de invierno y ahí no tendrás escapatoria… — le da un rodillazo en el abdomen, haciendo a Derek escupir, me cubro la boca con ambas manos — Así que ten más cuidado la próxima vez que decidas mojar mis zapatos con café, estos valen más que toda lo que posee tu padre en esa casucha — el cuerpo de Derek cae al suelo, el otro sujeto al que no conozco solo ríe — Y a menos que no quieras que le prendamos fuego a ese cobertizo en el que vives, la próxima vez que oses ensuciar mis zapatos… — vuelve a tomar a Derek de los cabellos — Los limpiarás al instante con la lengua… — Ya vámonos antes de que nos atrapen Pide Stephen, tomando a Andreas del brazo. — No nos harán nada… — le recuerda Andreas, zafándose del agarre de su amigo — Ya sabes cómo es… — ¡Ah! Andreas le da un puntapié, Derek deja escapar un grito de dolor. — Ya basta… Le pide Stephen, volviendo a tomar a Andreas del brazo. — Está bien… — ríe el chico, acomodándose el saco del uniforme — Al fin y al cabo, él es la víctima de Lorcan… — abro al máximo los ojos — ¿Te gustó la paliza que te dio anoche? — niego con la cabeza — Eso es para que aprendas a no meterte en lo que no te importa, conserje de mierda… — presiona su cabeza contra el suelo — Ahora agradécele a Stephen el que te vaya a tener piedad, porque de no ser por él, me valdría un comino las órdenes de Lorcan y yo mismo te quiebro un hueso… — lo suelta, riendo a carcajadas — Vámonos… — Derek… — salgo de mi escondite — Derek… — susurro, el chico yace inmóvil en el suelo — Derek… — tomo su rostro con ambas manos — Derek… — Au… Es lo único que dice. — ¿Qué pasó? ¿Por qué te estaban golpeando…? — mis ojos se llenan de lágrimas — ¿Por qué te hacen esto? — Porque son unos imbéciles que creen que tienen derecho a hacerlo… — contesta, intentando enderezarse — ¿Qué haces aquí? — Estaba yendo a la biblioteca y entonces… — le miro a los ojos, sus ojos cafés que lucen enojados, mis lágrimas comienzan a caer — Los vi… — Y fuiste lo suficientemente cobarde como para no ayudarme… — Eso no es verdad… Le ayudo a levantarse. — ¿A no? ¿Entonces por qué tengo la huella del zapato del imbécil de Richfield en mi abdomen? — No me culpes por lo que te acaba de suceder — No te estoy culpando — nos miramos, su rostro está magullado — Pero hubiese agradecido algo de ayuda… — ¿Qué esperabas que hiciera? — Decirle que no me golpeen… — se tambalea a un lado, le sujeto — Tienes el poder para hacerlo y en vez de eso, les perdonas todo solo porque el imbécil de tu no novio te tiene cegada… — Eso no es verdad… ¡Ah! — ambos caemos al suelo, Derek es demasiado grande para mí — ¡Perdón! — Descuida, déjame aquí y ve a hacer lo que sea que ibas a hacer… — No te pienso dejar solo — frunzo el entrecejo, limpiándome las lágrimas — Dios… — saco de mi bolsillo el pañuelo de Isabelle — ¿Por qué te hacen esto? — le limpio la sangre del rostro — No lo entiendo… — Ya te lo dije… — nos miramos fijamente — Son unos imbéciles que creen que pueden hacerlo — No tiene sentido… — niego con la cabeza — ¿Es que no ven que atacar a alguien de esta forma es algo malo? — Te sorprendería… — Derek hace una mueca de dolor, le he tocado el labio — Las personas con poder son peligrosas, más cuando creen que por tener ese poder, ya se merecen todo lo que pidan… — toma mi mano, la separa de su rostro — El que no entiende soy yo… — ¿Qué cosa? Sus ojos cafés se ven oscuros. — ¿Cómo eres capaz de perdonarle algo así a alguien, solo para mantenerlo a tu lado? El estómago se me revuelve. — No lo entenderías — Definitivamente no lo hago — nos miramos — Él no te quiere, no de la forma en la que tú lo quieres, pero insistes en tenerlo a tu lado por medio de un contrato ¿Quién carajos hace eso? — aparto la mirada — Ten algo de dignidad — No le quiero de esa forma — Sí, como no — Es verdad — vuelve a limpiarle la sangre del rostro — No le quiero de esa forma… — Si dices la verdad, te has vuelto aún más inentendible… — Nunca he tenido amigos… — me separo de él — Jamás, solo empleados, fui educada en casa… — explico — Lo más cercano a un grupo de amigos que he tenido han sido Lorcan y sus hermanos — nos miramos fijamente — Le quiero, sí, pero no de una forma romántica, es mi mejor amigo, es mi hermano, no le quiero lejos y sabes que es un desgraciado capaz de hacer… — toco su labio, Derek vuelve a tomar mi mano, no la aparta — Este tipo de cosas… — nuevas lágrimas caen por mis mejillas — Hace que todo el concepto que tenía de él se desmorone y no quiero eso… no quería eso… — bajo la mirada — Pero… — Le quieres… Asiento con la cabeza. — No espero que lo entiendas, ni yo misma me entiendo — me limpio las lágrimas con el dorso de la mano — No le quiero de una forma romántica, pero le quiero lo suficiente como para quererlo en mi vida… pero… — ¿Pero…? — Pero definitivamente no lo suficiente como para casarme con él si me dieran a elegir… — ¿Quién querría casarse con ese sujeto…? Suelto una risita. — De todas formas, llegado el momento tendremos que llevar a cabo lo estipulado en el contrato… — ¿No hay forma de que te puedas negar? — Mi familia tendría que pagar una cuantiosa compensación por daños y perjuicios a la familia de Lorcan y hay mucho riesgo de que ese dato salga a la luz — Y sería un total escándalo — asiento con la cabeza — Es obvio, el dinero de los contribuyentes usado para pagar compensaciones por daños y perjuicios por el incumplimiento de un contrato de matrimonio… — vuelvo a asentir con la cabeza — Sí, sería un total escándalo… — Lo sé… soy consciente de ello… — Pues deberías de hablar con ese imbécil… — Su familia perdería todo lo que poseen si esta unión no se da… — ¿Por qué? — Ya te lo dije… — nos miramos fijamente — Mi vida está planeada hasta en el más mínimo detalle — Y no quieres a otra persona como tu consorte… — asiento con la cabeza — Eso es… horrible… — Otra razón por la cual no odiarme por ser una princesa heredera — sonríe, le imito — Justo estaba pensando en ti mientras caminaba hacia la biblioteca… — ¿En mí? Derek alza una ceja, balbuceo un poco sintiendo las mejillas arder. — Sí… — confieso — Es que… no te vi en toda la semana… — Oh… — ¿Qué pasó…? — me atrevo a preguntar — ¿No querías verme…? — No… — nos miramos — Quiero decir, no se trata de eso… — ¿Entonces? — Mi padre enfermó — contesta — Y tuve que cubrir su turno, limpiando el castillo en las noches y… entenderás que es un enorme castillo medieval… — suelta una risita — Es mucho castillo para una sola persona y terminaba justo antes de que todos despertaran, así que… — Oh… — entiendo — Que bueno que te permitieron faltar una semana para que duermas — Sí, bueno, de todas formas, he tenido que cumplir con mis deberes escolares, pero… — nos miramos — ¿Por qué sonríes? — ¿Estoy sonriendo? Toco mi rostro, no me había dado cuenta de ello. — Sí… lo estás haciendo… Sonríe. — Oh… no me había dado cuenta… — aparto la mirada — Es que… — le miro de nuevo — Me alegra saber que no has faltado a clases por mí… — suelto una risita — He aprendido, gracias a ti, que definitivamente no me gusta pelearme con mis amigos… — borro mi sonrisa — ¿Ya no estás enfadado conmigo? — Por supuesto que lo estoy… — contesta, apartando la mirada — Pese a todo lo que me acabas de decir, me cuesta entender por qué querrías ser amiga, esposa, amante, lo que sea, de un sujeto como Lorcan Darlington… — me mira, su labio ya no sangra — Pero bueno… — ¿Pero bueno…? — Tienes razón al decir que no puedo hacerte elegir, así que… — estira la mano — Solo no esperes que me lleve bien con ese imbécil — sonrío, apretando su mano con la mía — Pero sí espero que hagas algo por mí… — Lo que sea… Nos miramos fijamente. — Detenlo… — pide, recostándose contra la pared — Por favor… — ¿Por qué te golpeó anoche? Me atrevo a preguntar. — Porque le escuché hablar de ti… — ¿De mí…? — Sí… — nos volvemos a mirar — Dijo algo parecido a que podría asesinar a alguien delante de ti y aún así tú le perdonarías — ¿En serio dijo eso…? Siento una punzada en el pecho. — Entonces yo le dije que: Así como te perdonó que te besaras con otra en su delante y pues… —se encoge de hombres — Me golpeó — Le provocaste — Derek ríe, asintiendo con la cabeza — No diré nada solo porque te acaban de golpear por haber mojado los zapatos de Andreas con café — Lo cual fue un accidente… — se levanta del suelo — Y le entregué una servilleta más un pastel pagado con mis propinas del día… — suelta un suspiro — En serio no sé cómo puedes querer a una persona como Lorcan Darlington… — aparto la mirada — Porque… — se sostiene el pecho, esbozando una expresión de dolor — El Lorcan Darlington que, al parecer, conoces, es falso… — bajo la mirada — Lo lamento… — No… — me limpio una solitaria lágrima que cae por mi mejilla — Descuida… no hay ningún problema… no es como que me duela saber que la persona que estuvo a mi lado toda la vida solo lo hizo por obligación y en realidad es un malnacido… — De lo primero no tengo pruebas, pero de lo que es un malnacido, es un imbécil malnacido… — suelto una risita, este chico tiene un agrio sentido del humor — Ouch… — ¿Te duele mucho? — No, que va… — se burla — Solo me dieron varias patadas y rodillazos… — Esos imbéciles… — niego con la cabeza — Te llevo a tu cobertizo… — No… mejor llévame a la cabaña de mi padre… — O mejor a la enfermería — No, desde la última vez que me apuñalaron, supe que esa enfermera no me ayudaría ni con un paracetamol — ¿Por qué? Le miro con confusión. — Porque estamos en una escuela de gente adinerada y con poder, ponte en contra de uno de sus hijos y verás cómo se va al tacho tu carrera… — la punzada en el pecho regresa — Eso le pasó al profesor Alister ¿Recuerdas que te conté cómo se echó la culpa? — Wow… — Ser un Breckenridge no le sirvió de nada — niega con la cabeza — Supongo que no era un Breckenridge tan importante como el imbécil del amigo de tu no novio… — No puedo creer que así es cómo se manejan las cosas — Así es el mundo real, es el la otra cara del mundo en el que tú vives… — Gracias por mostrármelo… — Derek solo asiente con la cabeza — Bueno… vamos, te llevo a tu cobertizo — Ya te dije que no — intento sostener al golpeado chico del arete — Vamos a la cabaña de mi padre — Pero en tu cobertizo está tu cama… — Y como cincuenta trampas para oso alrededor… Me recuerda. — Puedo ayudarte a pasar por ellas si me indicas donde las colocaste — No, muy riesgoso — Puedo hacerlo — le miro con el entrecejo fruncido — Quiero hacerlo, quiero ayudarte — No insistas, niñata — ¿Me crees incapaz de por llevarte hasta la puerta de tu cobertizo? — Niñata, apenas y puedes sostenerme — ríe — Lo único que lograrás es que nos rompamos un hueso, además… — ¿Además…? — No es seguro que estés en el bosque… — ¿Por qué? Le miro sin entender. — Es peligroso… — me mira fijamente — Es peligroso para ti…
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