***NARRA IÑAKI***
Seguí recostado en mi sillón tomando tragos de mi botella de vino y uno a uno me vinieron los recuerdos del día en el que la conocí. Era un sábado en la mañana, iba siguiendo un camino por el GPS, que me llevaría rumbo a la casa de mi amigo Alberto, una cabaña recién adquirida en esa zona boscosa y exclusiva de Mazamitla, iba muy feliz rumbo para su cabaña, cuando se me quedó sin señal mi GPS, entonces me detuve en medio del camino boscoso y decidí llamar a mi amigo por celular, lo cual no pude hacer pues no tenía señal en mi celular tampoco, trate de pensar por dónde podría conducir para encontrar dicha dirección, cuando se detuvo una bellísima chica de cabello n***o y ojos verdes que me dejó cautivado desde el primer momento en el que establecimos contacto visual, ella iba conduciendo un jeep 4x4 y al verme parado en el camino bajó de su jeep para acercarse a mí.
- Hola buenas tardes, ¿Necesita ayuda? – me preguntó ella amablemente.
- Hola, sí muchas gracias, me has caído del cielo – le dije yo a ella con una sonrisa.
- No creo que del cielo, pero dígame, ¿Qué puedo hacer por usted? – me preguntó ella en un tono muy servicial.
- Creo, no creo, más bien estoy seguro de estar perdido por completo, busco esta dirección pero me he quedado sin señal de celular y de GPS – le dije yo a ella, indicándole la dirección que buscaba, mientras ella me miraba y yo me perdía en sus ojos.
- Está bastante lejos, pero tengo tiempo y podría llevarle, se ve que no es de estos rumbos – me dijo ella mirándome de arriba abajo viendo mi ropa.
- No, no lo soy y por eso le agradeceré si me puede decir dónde es, no quiero importunarla ni hacerle perder su tiempo – le dije yo regalándole una sonrisa.
- No pasa nada, hoy solo tengo que estar en el negocio de mis padres, así que si gusta subir a su auto y seguirme, le puedo llevar sin problema – me dijo ella amablemente, caminando para subirse a su jeep.
- Muchas gracias, entonces la sigo – le dije yo subiendo a mi auto y poniéndome en marcha para ir tras ella.
La seguí y ella conducía con mucha destreza por los caminos sinuosos del bosque, yo trataba de seguirle el paso pero era difícil pues yo conducía un auto y ella un jeep 4x4 lo cual era adecuado en zonas como aquella. Ella después de marearme conduciendo por no sé dónde pues todo lo que miraba era puro árbol y puro bosque, ví que se orilló y se detuvo en una zona exclusiva que estaba cerrada por una reja, que lo separaba del resto del bosque, después se bajó del jeep y se dirigió a mí.
- Hemos llegado a su destino, es aquí dónde me indicó usted, ahora yo solo puedo llegar hasta aquí, es una zona privada exclusiva, donde solo debe tocar y decir a quién busca y le abrirán la reja – me dijo ella sonriéndome.
- ¿Adentro hay tanto bosque como por donde hemos pasado?, siendo así volveré a perderme.
- No para nada, aquí son zonas exclusivas de sólo una cabaña o máximo dos, así que sobrevivirás – me respondió ella riéndose un poco.
- Muchas gracias en verdad, por cierto soy Iñaki – le dije yo dándole mi mano para presentarme con ella.
- Mucho gusto Iñaki, soy Abril – me dijo ella tomando mi mano con seguridad.
- Encantado Abril y nuevamente muchas gracias, ¿Cuánto te debo por haberte desviado y por guiarme hasta acá? – le pregunté yo, muy educado, ella me había traído y lo menos que podía hacer era pagarle algo.
- No fue nada en serio, usted hubiera hecho lo mismo por mí, de haberme encontrado en tan penosa situación – me dijo ella muy relajada.
- Claro que hubiera hecho lo mismo por ti, pero por favor permíteme darte una gratificación – le insistí yo en aquél momento.
- De acuerdo, le diré que podemos hacer, ya que insiste en pagarme algo, anote mi número de teléfono y podemos quedar para tomarnos un trago – me dijo ella muy despreocupada.
- Claro, te llamaré entonces Abril y espero que cuando lo haga, si me aceptes al menos eso, el trago – le dije yo riéndome un poco.
- Claro que sí joven, pues lo dejo que deben estar esperándole – me dijo ella queriendo despedirse de mí.
- Joven no, Iñaki por favor – le dije yo dándole a entender que podía llamarme por mi nombre sin necesidad de tanta formalidad.
- De acuerdo pues, en eso quedamos Iñaki y bienvenido a Mazamitla – me dijo ella con mucha hospitalidad.
- Muchas gracias Abril, por todo – le respondí yo y entonces, toqué en la zona exclusiva para minutos después ser recibido por mi amigo Alberto.
Una vez que mi amigo me abrió, le conté de mi aventura y de la hermosa mujer que había conocido, él que era un mujeriego me aconsejó conocerla, tratarla y si se daba algo, que lo aprovechara después de todo Mazamitla quedaba lejos de Guadalajara y Adriana, nunca iba a ir por esos rumbos, yo muy en el fondo de mí, no veía correcto llamar a Abril pues pese a todo yo tenía un compromiso con Adriana, fuera arreglado o no, no podía negar que Adriana era una excelente y dulce mujer, que se merecía al menos todo mi respeto, pero al mismo tiempo no podía dejar mi inquietud, ni mis pensamientos en ella, en Abril, la mujer más bonita con un toque sensual que la hacía ver interesante y eso sin contar su hermoso cuerpo y sus ojos esmeralda, que me impactaron desde que me miró, duré un poco de tiempo luchando contra lo que debía hacer y lo que no debía, cuando de pronto sin pensarlo dos veces, me encontré llamándola por teléfono para ver dónde la podía ver, me puse nervioso al ver que ella respondió al primer tono.
- Hola, ¿Quién habla? – me preguntó ella al responder el teléfono.
- Hola, ¿Tan pronto te has olvidado de mí? – le pregunté un poco sentido.
- Claro que no, ¿Iñaki cierto? – me preguntó ella.
- Sí el mismo, te llamaba para ver si no estás ocupada más tarde, para ir por el trago que dijimos – le dije un poco nervioso y sin querer sonar ansioso.
- Claro que sí, digo no, no estoy ocupada – me dijo ella diciéndome que estaba disponible.
- ¿Dónde te veo entonces? – le pregunté yo muy emocionado de saber que ella había aceptado verme.
- Creo que mejor dime tú, para pasar por ti recuerdo que no conoces y no quiero que te vayas a perder – me dijo ella riéndose del incidente de la mañana.
- Pues no quiero que manejes hasta acá, estoy dónde me trajiste, no he salido, he estado aquí con mi amigo, pero él irá con su novia y yo quiero verte – le dije con mucha seguridad.
- De acuerdo, paso por ti en unos 15 minutos – me dijo ella en un tono alegre.
- Claro, pero te pasaré la dirección para que vengas, no sea que ahora te vayas a perder tú – le dije yo riéndome un poco.
- No pasa nada, sé cómo llegar, así que ahorita te veo Iñaki – me dijo ella y después cortó la llamada.
Me levanté de la silla dónde estaba sentado y le pedí a mi amigo una camisa de acuerdo a como se vestía ahí en ese pueblo, para no verme tan fuera de lugar, así que me puse una camisa cuadrada a juego con mis vaqueros de mezclilla y mis zapatos de ciudad, pero ni modo, mi amigo y yo, no usábamos la misma talla de zapatos así que ahí no hubo ni cómo ayudarme, me puse gel en el cabello y mi amigo me regaló algo de loción, entonces cuando ya estaba listo, tocaron el timbre y era ella, Abril.
Salí al verla por la cámara de vigilancia, se veía hermosa pero al abrir la reja, se veía aún más, ella usaba un vestido campestre, corto de mezclilla, que dejaba ver su hermoso cuerpo al descubierto, tenía unas piernas impresionantes y lucía unas botas vaqueras, entonces me saludó de un beso en la mejilla, que me hizo desear más que eso y después se subió de un salto al jeep y yo me subí de manera normal, no quería encima de todo hacer el ridículo con ella. Nos fuimos en su vehículo todo terreno dando saltos por el bosque mientras ella conducía y después llegamos a un bar, en medio del bosque una cabaña campestre, dónde tocaban música norteña y servían de todo. Bajamos del jeep, entramos al bar y nos sentamos en una mesa de una de las esquinas, para poder charlar, pues mi propósito, era saber si esa hermosa mujer tenía compromiso.
- Bien, pues aquí estamos, ¿Cómo te fue en tu día? – me preguntó Abril como si ya me conociera de toda la vida.
- Me fue bien gracias, ¿A ti qué tal? – le respondí yo con otra pregunta, interesándome por su día.
- Bien gracias, algunos pedidos en la tienda de mis padres, pero nada del otro mundo, siempre es así en temporada baja – me dijo ella explicándome un poco de su día.
- ¿De qué tienen negocio tus padres? – le pregunté yo muy relajado.
- Tienen un negocio de persianas y cortinas, mira te doy una tarjeta para si un día necesitas o conoces de alguien que necesite cortinas o persianas, nos recomiendes – me dijo Abril sacando una tarjeta de su negocio familiar de su bolsa.
- Muchas gracias, claro que lo tendré en mente, así que supongo que trabajas con tus padres Abril, ¿Tienes hermanos? – le pregunté yo interesado en conocer más de ella.
- Sí trabajo con mis padres y no, no tengo hermanos soy hija única – me respondió ella muy tranquilamente.
- Entonces eres la consentida, lo cual está excelente – le dije yo con una sonrisa.
- ¿Qué vas a querer de tomar Iñaki? – me preguntó ella cambiando el tema.
- Lo que sea, pero tranquila, el mesero no debe de tardar en venir a tomar la orden – le dije yo dándole a entender que podía esperar a que nos fueran a tomar la orden.
- Iñaki, se nota que no eres de acá, aquí es auto servicio yo debo ir a pedir a la barra, por eso preguntaba, ¿Qué te gustaría tomar? – me preguntó de nuevo Abril haciéndome quedar como un tonto.
- Una cerveza oscura de la que sea por favor – le dije yo con una sonrisa.
- Bien, voy por ellas no me tardo – me dijo ella y se levantó camino a la barra.
Mientras ella caminaba camino a la barra la pude ver mejor, se veía hermosa bajo las luces del bar y después se colocó de frente a la barra y de espaldas a mí, lo que me dio, esa excelente visión, de ver su hermoso cuerpo en todo su esplendor. Ella tardó un rato mientras le daban las bebidas y después de unos momentos caminó hacia mí con dos cervezas gigantes en unos tarros enormes en la mano y después fue por un plato de algo parecido a una botana que nunca en mi vida había visto. Abril me dio mi cerveza y se sentó de frente a mí y cuando ella iba a comenzar a tomar de su cerveza, yo la detuve.
- Abril, vamos a brindar, esto amerita un brindis – le dije yo muy contento.
- Claro brindemos, ¿Cuál es el motivo o la ocasión del brindis? – me preguntó ella,
- Brindo por el placer de haberme perdido en medio de la nada, porque de no haberlo hecho no estaría sentado aquí con una mujer hermosa como tú, así que salud – le dije yo levantando mi tarro para chocarlo con el de ella.
- Salud, por haber sido la heroína que rescató a un guapo caballero en desgracia – me respondió ella y después chocó su tarro con el mío.
Esa noche fue el comienzo de algo, que se dio para grabarse para siempre en mi corazón, nunca podría olvidar esa noche y cada vez estaba más seguro que nunca podría olvidarla a ella.