CUERVO
Me giro sobre mis talones y me alejo de ella. La he estado siguiendo todos estos días, cuidando de ella, cerciorándome de que esté a salvo, que ningún imbécil pueda ir tras ella.
Tras lo que es mío.
He notado que sale a altas horas de la noche y no tiene sentido de la preservación, es descuidada. Por eso entré a su casa e instalé cámaras, eso me permite tenerla bajo control, saber cuando llegue y cuando sale, que está haciendo y quien llega a visitarla. Claramente hice ese movimiento cuando ella no estaba en su apartamento.
Me muero por sacarla de ese barrio, la he investigado y sé que viene de una buena familia, es hija de uno de los dueños de una multinacional, pero no ha querido hacerse cargo de ella.
No he dormido una mierda, entre cuidar de mi gacela, estar persiguiendo al hijo de perra que está por toda la maldita ciudad eliminando mujeres como si fueran una plaga de ratas que hay que sacarlas del medio.
Dejo el lugar y el bullicio del lugar, me duele la cabeza, odio los lugares con tanta gente, odio sentir sus olores, saber que respiran mi mismo aire, que no puedo simplemente chasquear los dedos y hacer que desaparezcan.
Camino hacia mi Aston Martin Valkyrie que he dejado estacionado en la parte de atrás del lugar.
Queria quedarme mas tiempo con mi gacela, cerciorarme de que no vendría otro imbécil a intentar poner sus asquerosas garras sobre ella.
La iría vuelve a invadir mi cuerpo, la había seguido después de salir del trabajo, vi como salió con su amiga y se dirigieron a ese puto lugar, entré detrás de ella y me hice a una distancia considerable, cuidé cada uno de sus movimientos, me fijé de todo aquel que la miraba y me encargué de que nadie se le acercara, pero el hijo de perra, se movió rápidamente llegando a ella, cuando vi como la miraba, como le sonría, como intentaba tocarla. La ira y los celos me invadieron y no pude seguir ocultándome, tenia que llegar a ella y alejarla de él.
Ella es solo mía.
Mi presa.
Mi gacela.
La razón por la que no he perdido la cabeza por completo.
Me acerque y me aseguré de que supiera que ya tiene dueño. Que no debe dejar que nadie mas la toque, pero al parecer eso a ella se le ha olvidado y tendré que volver a recordárselo.
Las castigaré por ponerme celoso.
Le recordaré a quien pertenece.
Antes de llegar a mi auto, con la cabeza le hago seña al hombre que traje.
-Mi señor – El hombre que mide mas de 1.90, es pura testosterona y masa muscular, se acerca.
-Cuídala, asegúrate que llegue a casa a salvo y que nadie se le acerque – Le ordeno – El hombre que intente hablarle lo embolsas y lo llevas a la bodega. No quiero que nadie la mire y le respire cerca.
Mi segundo al mando, encargado de mi seguridad asiente con la cabeza. Es callado, rara vez le escucho decir mas de una frase, tiene el cabello rubio cenizo, unos grandes ojos azules, es corpulento y lo que le da el aspecto aterrador es la cicatriz que le adorna el rostro. va desde la ceja hasta la mandíbula. Nunca le he preguntado como se la hizo.
Realmente me tiene sin cuidado.
Solo me importa que es un tipo leal, me ha cuidado las espaldas y ha estado conmigo hace mucho tiempo. Es la segunda persona en quien mas confío y por eso le deje a cargo de mi mas preciada obsesión. Sé que va a cuidar de ella con su vida.
Después de dejarle mas indicaciones me subo a mi auto y me pongo en marcha, debo pasar primero por la oficina a recoger unos papeles y saber como va la caza del maldito que se sabe como escabullirse.
Después de 20 minutos de camino llego al gran edificio, una de las zonas mas lujosas de Londres, ubicada en Carnaby Street. El lujoso edificio, aparco en el estacionamiento, apago el auto y me bajo.
Camino y llego al elevador que me llevará a mi oficina, el edificio es mío, En el ultimo piso se encuentra mi ático.
-¡Hola, S! – La voz aniñada de Tommy resuena en todo el lugar mientras entro a la oficina.
El chico tiene unos 23 años, tiene un hermano menor de 17 y es huérfano como yo, lo conocí en un viaje a Italia que hice, cuando tenia 20 años, estaba robando una tienda y casi lo atrapan, lo ayudé a salir de allí y se ha quedado conmigo desde allí, es casi tan bueno como yo en las computadoras.
-Dime que tenemos – Me quito la chaqueta del traje y los guantes de cuero – Camino hacia mi ordenador y lo enciendo.
Las diferentes cámaras de la cuidad aparecen en las pantallas. Despliego la flecha y abro otra pestaña, las cámaras que instalé en el pequeño apartamento de mierda de gacela invaden mi ordenador.
Aun no ha llegado.
Espero que no se quede hasta tan tarde en ese lugar.
Me quito la corbata ya que siento que me está asfixiando. No me gusta esta sensación. Me gusta tener todo bajo mi control y desde que salí de aquel club siento que algo no anda bien.
Sacudo la cabeza.
No es nada.
Me digo a mi mismo.
-El hijo de puta sabe como borrar sus huellas – Tommy me habla sin quitar la vista de las pantallas – Nunca deja rastros de él. Nadie sabe como luce, hemos interrogado a cada m*****o de ese maldita red, pero nadie sabe como luce, siempre es lo mismo. Prende la cámara cuando va a comenzar la tortura, nunca habla, se cubre con una mascara y siempre viste de n***o. Lo curioso.
Me apoyo en el escritorio y espero a que me diga. Que es lo curioso. Cuando veo que no va hablar comienzo a inquietarme.
-Odio que hagas – Me quejo – Solo dilo.
Suelta una carcajada.
-El tipo sufre de heterocromía igual que tu – Me suelta.
Mi cuerpo se tensa, aprieto mi mandíbula que si sigo haciendo fuerza podré romperme las malditas muelas. Algo extraño invade todo mi cuerpo y la piel se me eriza.
No puede ser.
Eso tiene que ser una maldita broma.
-¿Qué?
-Sufre de heterocromía como tu – Vuele a repetir Tommy – Tu tienes un ojo verde azulado y otro gris, casi tan blanco que no se puede saber cual es lo blanco y el iris y él tiene un ojo gris y otro café claro. Lo que es curioso es que, no es muy común en la sociedad, y solo se da en un 1% de la población mundial. Cabe destacar que puede ser una anomalía o consecuencia de una enfermedad o lesión. No se puede decir que sea genético, y como he dicho no es muy común. ¿Curioso no?
Veo como me mira con esos ojos acusadores. Esto me ha dejado desconcertado. ¿Sufre de heterocromía como yo? ¿Qué posibilidad hay que sea...?
Sacudo la cabeza, seria una tontería.
Es imposible.
-¿Solo témenos ese dato? – Me aparto del escritorio y comienzo a caminar por todo lugar.
Aunque la heterocromía sea poco común eso no me lleva a nada. Sigo en un callejón sin salida, y eso no reduce mi lista de implicados.
He trabajado bastante tiempo en este caso. Hemos estados jugando al gato y al ratón, y me estoy cansando.
Él sabe que lo estoy buscando, sabe que lo estoy cazando y cuando llegue el momento y la hora de encontrarnos algunos de los no saldrá vivo del lugar. Ambos somos depredadores, ambos cazamos por diversión.
Solo que yo voy detrás de la gente que hace daño, me encargo de eliminar toda la escoria que invade el mundo, ya sea violadores, pedófilos, traficantes de órganos, de personas y él va detrás de mujeres indefensas. Esas las cuales puede reducir y dominar fácilmente.
Y solo he conocido a alguien asi...
Alguien que solo queria mostrar que era mejor que yo.
Pero seria imposible.
Esa persona murió hace muchos años.
No me gusta pensar que es una coincidencia. Nada es esta vida lo es.
-¿Tenemos algo mas?
Tommy sacude la cabeza y el dolor de cabeza se apodera nuevamente de mi. Tengo que dormir por lo menos mas horas, pero necesito cazar a este maldito.
Muchas personas me han dejado esto a mi cargo y es una presa que no pienso dejar escapar.
Camino hacia mi ordenador y despliego una de las pestañas, dejo que la pantalla se inunde de las cámaras que instalé en la habitación de mi gacela.
Necesito verla.
Saber que está a salvo.
Me quedo mirando la pantalla, el lugar sigue vacío y ya son mas de las 2 a.m.
Tomo mi celular y le marco a Ethan.
-¿Donde está? – No saludo. Necesito ir al grano.
-Sigue en el club.
-¿Se le ha acercado alguien?
-Negativo.
-No la pierdas de vista. Deja que se divierta todo lo que quiera, pero mantén alejado a cualquier hombre de ella.
-Como ordene.
-Avísame cuando la dejes en casa.
-Si.
-No dejes que te vea.
-Ok.
-Cuídala.
-Con mi vida.
Cuelgo la llamada, relajando un poco mis músculos y quitando tambien un poco la carga de mis hombros, pero sigo teniendo este sin sabor y un mal presentimiento. Mis instintos nunca falla.
Soy bueno oliendo cuando algo anda mal.
Y sé con certeza que el infierno pronto va a llegar a Londres, pero yo estaré listo.
Este es mi territorio y dos depredadores no pueden ocupar un mismo lugar.