LA NOVIA VIRGEN PARTE 2

3667 คำ
Cuando Johnny sale de la habitación, me envuelvo en la sábana y me levanto ignorando el temblor de mis piernas. —¡Maldito Johny! —exclamo cuando casi me voy de bruces, por suerte me alcanzó a sostener de la orilla de la cama. —Te dije que te temblarían tanto las piernas, que por tu mente solo pasarían los recuerdos de lo que hicimos anoche —escucho su voz en la pequeña salita seguida de una contagiosa risa, la cual calienta mi pecho y sin poder evitarlo sonrió ante el recuerdo. Cuando llegó hasta la salita Johny ya se ha ido, observo y veo lo que pidió para que desayune, es tanto que parece que desea alimentar a todo un batallón, si bien es cierto que soy modelo la gran diferencia entre mis compañeras y yo, es que ellas están en dieta permanente y parece que en cualquier momento una ligera ventisca se las podría llevar, en cambio, yo al ejercitarme todos los días debo de consumir cierto tipo de alimentos para compensar todo mi desgaste físico y bueno luego de lo de anoche mi desgaste es aún mayor, pero he de confesar que es el mejor desgaste físico que he tenido en toda mi vida. Comienzo por picar un poco de todo y cuando al fin estoy saciada, regreso a mi habitación para tomar una ducha caliente, en cuanto el agua toca mi cuerpo, mis músculos se relajan, acaricio un poco mis senos y suelto un gemido, ¿cómo es posible que desee estar entre sus brazos de nuevo cuando ayer lo hicimos tantas veces que aún estoy agotada? Ahora entiendo perfectamente a que se refería mi amiga cuando me decía que una vez que tienes sexo es imposible dejarlo, es como una adicción, siempre y cuando la conexión con esa persona sea especial. Salgo de la ducha y me pongo algo cómodo para el ensayo, para mi desgracia cuando bajo las demás chicas ya se encuentran en la camioneta, por lo que debo subir a la parte trasera, me pongo mis audífonos como de costumbre, pero me doy cuenta de que van susurrando y burlándose de alguien, solo ruedo los ojos y las ignoro, odio cuando la gente se mete en la vida de otros. Durante el ensayo me olvido de ellas e intento poner en práctica lo que vi ayer en los vídeos que me mostro Johny, cuando llega el momento de ir a los camerinos para arreglarnos, alcanzo a escuchar un retazo de conversación entre las chicas y de inmediato me quedo helada. —Sí, dice Micaela que la escucho gritar durante toda la madrugada. —Te lo dije, es una zorra —responde una de ellas destilando todo su veneno—. ¿Saben con quién se acostó? —Dicen que, con uno de los organizadores del evento, supongo que desea escalar, yo solo espero que cuando Johny se entere la corra de la agencia, además, no entiendo que tiene de especial es más vieja que todas nosotras y ni es buena en esto… —Si supieran que en realidad con quien estuviste fue con Johny, dejarían de inventar tantas tonterías —susurra Alice detrás de mí, pego un brinco y la miro con la boca abierta. —¿Co… cómo sabes eso? —murmuro y siento como un escalofrío me recorre todo el cuerpo. —Por dios Chantal es más que obvio que estuviste con él, además desde que pusiste un pie en el ensayo Johny te desnudaba con la mirada, hay que ser muy imbécil para no darse cuenta de ello, parecía que deseaba hacerte el amor por todo el lugar. —Ante su comentario siento que mi cara enrojece violentamente y aparto mi mirada. —No tienes por qué apenarte, ninguno de los dos tienen algún compromiso. —Lo sé, pero ellas piensan que me enrede con alguien poderoso para escalar cuando no es así —murmuro con los ojos un poco aguados. —¿Acaso te importa lo que esas urracas digan? Ya quisieran ellas que Johny les prestase la misma atención que a ti y pasarla de bien como tu ayer, incluso las piernas aún te tiemblan —me comenta sin ningún pudor, suelto un quejido ahogado y ella lanza una risita. Entramos al camerino y cuando mis compañeras se dan cuenta de quien se trata, la expresión de sus rostros cambia y me miran como si en verdad fuese la zorra que dicen y estuviese cometiendo algo malo. —Anda déjame maquillarte Chantal —Me pide Alice, mientras me lleva a un lugar un poco apartado, comienza a sacar todo su kit y trato de evitar las miradas de todas las que me observan por el espejo—. Nunca había visto así a Johny en todos estos años —la miro sin comprender a que se refiere, por lo que continúa con su relato—: cuando te vio la primera vez, Leyla se dio cuenta de que no solo era un interés por tu talento, según ella te cohibió tanto que saliste corriendo de tu trabajo. Comienzo por reír y le cuento lo que en verdad paso por mi mente ese día, a lo cual ambas reímos. —Gracias a dios, mi Leyla no tiene gustos pésimos, no me malinterpretes, pero no me gustan los muñequitos de pastel como Johny, bueno en general ninguno de su especie. —Lo entiendo. —En fin, cuando te presento en el set por primera vez, entendí por qué deseaba que fueses su modelo, aunque no tengas confianza en ti misma Chantal, créeme cuando te digo que tienes potencial y lo tuyo es natural, no como el de esas plásticas. —Termina con su relato y después me ayuda a vestirme—. Iré a ver si ya es tu turno —me informa antes de salir, espero pacientemente unos segundos hasta que me levanto y me acerco a la puerta. —Ya veremos cuánto te dura el gusto —me susurra una de las chicas cuando entra y choca con mi hombro. —Es tu turno Chantal —escucho la voz de Johny quien venía detrás de ella, lo observo y me doy cuenta de que luce un poco molesto y ni siquiera me mira en ningún momento. Salgo detrás de él y lanzó un último suspiro para comenzar con mi actuación, durante las dos primeras rondas todo marcha de maravilla, sin embargo, cuando estoy modelando el tercer vestido que es bastante ajustado y de seda siento como me tiemblan un poco las piernas, justo como dijo Johny recuerdo cómo me hizo suya mientras azotaba mi trasero y mi deseo por volver a ser suya provoca que mis pezones se endurezcan y rocen contra la tela de mi vestido, mientras mis mejillas se vuelven carmesí. Cuando por fin termina mi participación, casi me voy corriendo hasta el camerino, no quiero que se den cuenta de cómo mi cuerpo me pide a gritos que le dé la atención que tanto se merece. Tomó mi ropa y me visto sin perder tiempo, cuando llegan por nosotras nuevamente soy la primera en subir, cierro los ojos y finjo dormir mientras mis compañeras siguen cuchicheando que Johny se veía muy molesto conmigo y es posible que decida cancelar nuestro contrato, por lo cual ellas están más que felices. Llegó hasta mi habitación y me meto a la tina, necesito relajarme hoy fue un día terrible gracias a esas chicas, además de que no creo que Johny llegué a mi habitación tan temprano por lo general es el último en salir de esos eventos al menos eso me comentó Alice, cuando me siento más tranquila, tomó una bata y la envuelvo en mi cuerpo, mientras seco un poco mi cabello, cuando salgo del baño lanzó un pequeño chillido al ver a Johny quien se encuentra esperándome en la cama, lo detallo y me doy cuenta de que solo está en bóxer, tal parece que tiene rato que llego. —¿Qué haces aquí? —inquiero al tiempo que colocó una mano en mi pecho, en un intento por respirar con normalidad y tranquilizar a mi corazón. —Hoy por la mañana te dije que te enseñaría diferentes formas de pasarla bien, ¿lo olvidaste?, ¿sabes? Creo que te mereces un castigo Chantal —me informa con la voz un poco ronca. —¿Un castigo?, pero ¿por qué? —Te dije que me esperases recién bañada y desnuda en la cama, hace veinte minutos que llegué y estabas en la tina, por lo que te retrasaste, además, de que me enteré de que ayer pasaste la noche con uno de los organizadores para conseguir mejores oportunidades —comenta al tiempo que se levanta de la cama, toma mi mano y me acerca a él, comienza a recorrer con su nariz el largo de mi cuello, mientras con su mano libre deshace el nudo de mi bata, la cual retira y cuando me deja desnuda frente a él veo como se relame los labios, me encamina hasta la cama y me acuesta con mucho cuidado. —¿Cómo entraste a mi habitación? —inquiero cuando recuerdo que en ningún momento le di la llave de mi habitación. —Soborne a la recepcionista para que me diese una copia, créeme que no fue nada difícil conseguirla —me comenta como restándole importancia. —¿Y c-cómo sabes lo que se dice de mí? —murmuro conteniendo un gemido cuando se sube sobre mí y comienza a besar uno de mis senos, mientras pellizca ligeramente mi pezón, endureciéndolo en cuestión de segundos, con su otra mano acaricia mi vientre provocando un ramalazo de placer en todo mi cuerpo. —Todas hablaban de ello, además, de que esperan que me deshaga de ti ahora que sé la verdad, aunque para serte franco es que ellas si tienen razón en algo. —Lo miro furiosa por sus palabras e intento levantarme, por lo que toma mis manos y las levanta sobre mi cabeza, separando mis piernas con las suyas y de esta forma me inmoviliza. —Eres un… —No me has dejado terminar Chantal. —Toma la tira de mi bata y ata mis manos con ella a la cabecera de la cama—. Si te acostaste con uno de los organizadores del evento, pero no para escalar como ellas dicen. —¿Eres uno de los organizadores? —pregunto con los ojos como platos, según tenía entendido su empresa no es tan grande como para organizar algo de tal magnitud. —Sí, es algo que casi nadie sabe a excepción de Leyla y Alice, aunque bueno, ahora lo sabes tú. ¿Dime Chantal confías en mí? —¿Por qué lo preguntas? —Deseo vendarte los ojos. —Observo como toma una pañoleta del mueble que se encuentra junto a la cama y me la muestra. —Sí, confío en ti —replico sin poder evitarlo, solo asiente ante mis palabras y cubre mis ojos, siento como su respiración se acelera al igual que la mía, pero no hace ningún otro movimiento. —Como te dije hoy en la mañana te enseñaré otras formas de pasarlo bien y disfrutar de nuestros cuerpos tanto como podamos, al estar vendada serás capaz de sentir todo con mayor intensidad Chantal, tus sentidos se agudizarán cuando no puedas ver que haré —susurra sobre mis labios, los cuales acaricia con la punta de su lengua, comienza a besar mi mandíbula y mi cuello bajando por mi clavícula, llegando hasta mis pechos donde soy más consciente de la suavidad de sus labios. —Tenías razón. —¿En qué? —susurra sobre mi vientre. —Siento todo con mayor intensidad, es tan excitante que deseo que me hagas tuya sin perder tiempo —le suplico. —Aún no es el momento —ante sus palabras hago un pequeño mohín un tanto molesta, escucho como suelta una pequeña risa antes de continuar—: ¿sabes? Mi bebida favorita es el tequila, ¿me pregunto si…? No me da tiempo a preguntar a qué se refiere cuando siento como algo líquido comienza a escurrir desde mis pechos hasta perderse en mi ombligo, ahogo un gemido cuando la lengua de Johny comienza a saborear todo a su paso enviando un sinfín de corrientes eléctricas por todo mi cuerpo. —Sabe aún mejor de lo que pensaba Chantal, tu piel le da un sabor único —murmura, mientras continúa con su labor, cuando baja hasta mi ombligo y lo recorre con su húmeda lengua, mi respiración se agita esperando que por fin me dé lo que tanto deseo, sin embargo, baja hasta mis piernas las cuales separa con mucho cuidado y luego besa tiernamente mis muslos. —¡Joh… Johny…! —grito cuando muerde la parte interna de mi muslo y después sin esperarlo posa su boca en mi intimidad, donde su cálida lengua casi me hace convulsionar de placer, pero cuando estoy a punto de llegar a él, se retira y besa el lugar que hace unos instantes mordió, muevo mis manos, desesperada en un intento por desamarrarlas y dirigir su rostro a donde deseo que me colme de placer lo cual es en vano. —No te desesperes Chantal, recuerda que debes de disfrutar —me insiste y aunque no puedo verlo estoy segura de que está sonriendo. —No puedo esper… —grito alto cuando muerde mi clítoris y aunque fue un poco fuerte debido a que se encuentra sensible, el dolor se compensa con el placer que siento cuando hunde su dulce lengua en mi intimidad—. ¡Oh, por dios! ¡Esto es maravilloso! —exclamo entrecortadamente, repite la acción dos veces más, privándome de llegar al éxtasis y cuando estoy por suplicarle que dejé de torturarme así, su lengua logra su cometido, me aferro a la cabecera de la cama y gimo tan fuerte como puedo, siendo consciente de que con mis ojos vendados mi orgasmo se sintió más fuerte que los que experimente ayer entre sus brazos. —Te lo dije, es más placentero. —Quiero que me quites la venda y me dejes tocarte —le pido con un susurro. —Todavía no terminamos Chantal. —Siento como comienza a moverse y de un momento a otro toma posesión de mis labios, levanta un poco mis caderas y me penetra de un solo golpe, sus embestidas son lentas hasta que poco a poco aumenta su velocidad y comienza a mover su cadera en círculos golpeando de esta forma todos mis puntos sensibles, por lo que estoy segura de que en cuestión de segundos podré llegar nuevamente al éxtasis. —¡Más rápido, por favor! —suplico, de un momento a otro, siento como coloca su dedo sobre mi clítoris y comienza a pellizcarlo ligeramente, con lo cual mi vientre se contrae, mis piernas comienzan a temblar y mi cuerpo se arquea cuando me hace llegar a un orgasmo placentero, dejándome sin fuerzas, él sigue embistiendo unas cuantas veces más hasta que suelta un gruñido y sé que está próximo a liberarse, me da un último beso y se aferra más fuerte a mis caderas hasta que su cuerpo convulsiona de placer sobre el mío. —Eres espectacular Chantal —murmura sobre mis labios, por fin libera mis manos y les da unos cuantos besos donde seguramente han quedado algunas marcas rojas, para después quitarme la pañoleta de los ojos, lo observo y sus ojos aún brillan de deseo, espero unos minutos a que nuestras respiraciones se normalicen, me levanto, lo aviento contra la cama y me coloco encima de él. —Quiero que experimentes lo mismo —comento mientras beso su pecho y con mi lengua recorro todo su abdomen. —¡Soy todo tuyo! —exclama con un jadeo, cuando mi mano deja una leve caricia en su m*****o, tomo la tira de mi bata y ato sus manos en la cabecera justo como él lo hizo—. Veo que ya estás aprendiendo. —Me sonríe de lado, cuando termino le doy un pequeño beso en la comisura de la boca, luego tomo la pañoleta y le vendo los ojos. Beso, sus labios y permito que este se intensifique hasta que ambos nos quedamos sin oxígeno, me separo de él, no sin antes darle una pequeña mordida en su labio inferior y chuparlo, suelto una risita cuando lo escucho gemir bajito; mi boca se dirige hasta sus pectorales donde beso y lamo un poco sus pezones, sigo mi recorrido y comienzo a dejar un rastro de besos por todo su abdomen, estiro mi mano y acaricio su m*****o, mientras sus gruñidos se van intensificando. —¿Te gusta? —inquiero al tiempo que retiro mi mano. —Sí… —Retrocedo un poco en la cama y beso su pubis justo como ayer hizo conmigo, ante lo cual Johny comienza a mover su cadera, lo ignoro y beso sus muslos, estiro mi mano, pero esta vez pellizco ligeramente su pezón alternando entre uno y otro—. ¡Maldita sea! ¡Me quieres matar Chantal! —me acusa con su voz ronca. —Recuerda que debes de disfrutar Johny. —Sin más palabras tomo su m*****o con mi mano libre y comienzo a lamer toda su longitud, al mismo tiempo que con mi otra mano acaricio sus testículos hasta llegar a su perineo, provocando que su cuerpo se estremezca de placer, separo mis labios y empiezo a recorrer con la punta de mi lengua su glande para después chuparlo como si se tratase de una enorme y deliciosa paleta. Levanto mi mirada y observo sus gestos, los cuales me demuestran que estoy haciendo bien las cosas cuando me percato de como muerde sus labios e intenta desamarrar sus manos, ansioso por llevar el ritmo. Abro mi boca y por primera vez en mi vida, introduzco el pene de un hombre en mi cavidad, profundizo solo un poco para no tener arcadas y acostumbrarme a su tamaño, subo y bajo mi cabeza por inercia, mientras succiono solo lo suficiente para no hacerle daño, cuando llevo cierto ritmo, vuelvo a tomar uno de sus pezones y se lo aprieto ligeramente, por lo cual sus gemidos se intensifican murmurando de vez en cuando mi nombre y después de varias succiones, su cuerpo se tensa ante el inminente orgasmo que está por llegar, gruñe una última vez y vierte su líquido seminal en mi boca, el cual sabe un poco salado y dulce al mismo tiempo, pero me lo trago todo. —¡Chantal…! —murmura con la respiración agitada. —Aún no terminamos Johny —le informo antes de que me pida que lo desate, gateo hasta quedar sentada a horcajadas sobre él, beso su cuello y su mandíbula para después posarme en sus sensuales labios, los cuales me devoran con desesperación, lo tomo por el cuello y junto un poco más nuestras cabezas, profundizando más nuestro beso. Me separo de él, sosteniéndome de su pecho y acerco mis pechos a su boca, al instante abre sus labios y comienza a lamer mis pezones alternando entre uno y otro que siento como si me derritiese con su toque, froto nuestras intimidades, en un intento por estimularlo de nuevo, cuando siento que su m*****o choca contra la entrada de mi femineidad sonrío victoriosa, tomo un condón de la mesita de al lado y se lo coloco con tranquilidad. —¡Por favor…! —me suplica. —¡Shh! Déjate llevar Johny. —Me levanto solo lo suficiente, mientras introduzco poco a poco su m*****o en mi interior, cuando al fin está dentro, lanzo un gemido de satisfacción, después subo y bajo mi cuerpo, disfrutando de llevar el ritmo en esta ocasión y gritando cada que mi cuerpo se siente lleno de él. —Creo que la que más disfruta eres tú —me acusa Johny, sin embargo, cuando mi cuerpo baja, aprieto ligeramente mi pelvis arrancándole un sonoro gemido, vuelvo a subir y cuando bajo hago exactamente lo mismo solo que en esta ocasión le quito la pañoleta de los ojos—. ¿Cómo lograste hacer eso? —inquiere con la boca seca. —Quiero que me mires mientras te llevo al éxtasis y respondiendo a tu pregunta a eso se le llama pompoir, había leído hace mucho sobre el tema, pero nunca lo había puesto en práctica, así que eres el primero, pero eso ya lo sabías —confieso, mientras continúo con mis movimientos, ante la atenta mirada de Johny quien no despega sus ojos de los míos, cuando al fin siento que mis terminales nerviosas se anidan en mi vientre me muevo más rápido en un intento porque él termine junto conmigo, está vez aprieto un poco más fuerte su m*****o y permanezco así durante algunos segundos hasta que los dos nos dejamos liberar por completo lanzando un gemido tan alto que temo se haya escuchado en todo el piso, quedo recostada sobre Johny y escucho como los latidos de su corazón se van calmando poco a poco. —Me gusta ser el primero en todo —dice en mi oído, levanto la cabeza y su hermosa sonrisa me paraliza por unos instantes, desato sus manos y cuando por fin está libre me abraza más fuerte pegándome contra su cuerpo—. Nunca tendré suficiente de ti Chantal —comenta dándome un último beso antes de separarme de su cuerpo, tomamos una ducha rápida y después nos acomodamos en mi cama, donde me acurruco en su pecho, dispuesta a descansar después del día tan largo y placentero que tuve. —¡Oh, Chantal! ¡Mi dulce Chantal! Y pensar que esto solo es el inicio de todo lo que estamos por vivir juntos de ahora en adelante. —Me pega más a su cuerpo y besa mi cabeza antes de que los dos caigamos en los brazos de Morfeo.
อ่านฟรีสำหรับผู้ใช้งานใหม่
สแกนเพื่อดาวน์โหลดแอป
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    ผู้เขียน
  • chap_listสารบัญ
  • likeเพิ่ม