Me miro al espejo por última vez y le sonrío a mi reflejo, definitivamente me encanta lo que veo, termino de aplicar mi labial y aliso un poco mi cabello con mis manos. Rocío solo un poco de mi perfume favorito en mis muñecas y otro poco en el escote, para luego bajar al recibidor y esperar pacientemente a Jack, quien no debe tardar en llegar. Después de más de media hora de retraso camino de un lado al otro un tanto ansiosa, tomo mi celular y justo cuando estoy por llamarlo, me llega un mensaje suyo, «Lo siento cariño, pero tuve una junta de emergencia con algunos clientes y es posible que llegué bastante tarde, no me esperes despierta». Sin poder evitarlo, las lágrimas acuden a mis ojos arruinando el maquillaje que con tanto esmero me realice, limpio mis mejillas y me apresuro al comedo

