La vieja bruja sentía pena por Lyria como si fuera por su propia hija, pero esta vez decidió ser dura con ella: - ¡Deja de sufrir! ¡Lloras tu apariencia, pero podrías haber perdido la vida! ¡Las mujeres en la mazmorra se ven todas iguales! - ¡Me recuerdo diferente! espetó Lyria. - ¡Una hermosa ninfa de cabello dorado y ojos esmeralda! - ¡Olvida el pasado, piensas demasiado en lo que se fue y no tiene remedio! - le gritó la bruja. - ¡Si quieres venganza, debes actuar! ¡Y tú tienes una oportunidad! - ¿Cuál es la oportunidad? ¿De que me hablas? - Lyria se animó al instante mirando a la bruja. - ¿Qué quieres decir? - ¡Hoy vi a Ael'Maet y me pidió que no quitara mis ojos a la mujer que trajo del mundo soleado! susurró la anciana. - ¡Se la quitó a tu padre e insinuó que la mujer estaba rela

