El sueño se desvaneció como por movimiento de una mano y yo comencé a hacer la cama, enfurecida por el olor a Morael que quedaba en las sábanas. ¿Será que era posible tomar un baño decente en este fabuloso reino o no? ¡Qué demonios es esto! Ahora iría a mi bañito, con sales, aceites y otras delicias ...
Hubo un golpe en la puerta y solo tuve tiempo de envolverme en la manta cuando dos drows entraron al dormitorio, arrastrando una bañera con un cómodo asiento de madera. Ellos, sin mirarme, la colocaron cerca de la chimenea y al cabo de unos minutos encendieron un fuego. Los elfos se fueron sin decir una palabra, pero claramente sentí su disgusto por mí presencia, como si yo hubiera hecho algo malo frente a ellos. Regresaron con baldes de agua caliente, y llegué a la conclusión de que era Morael quien me estaba cuidando. Gracias a Dios que no tengo que andar sucia en este mundo de flores delicadas y hombres con una presunción abrumadora.
Cerré las puertas, pensando que si se me hubiera ocurrido cerrar bien las puertas antes de quedarme dormida, ¡entonces no habría pasado nada y el drow no terminaría en mi cama! Pero, de todos modos, qué bueno es que lo que pasó, pasó ... Qué hábiles manos tiene ... Qué boca ... Qué cuerpo, tan fuerte, musculoso y elástico ... Qué ojos, enormes, extraños y profundos, ojos que traspasaron mi alma como dos dagas ...
Sonreí soñadoramente, sentada en agua tibia, y me puse ansiosa sólo por la idea de poder pasar más tiempo así con Morael. Pero de todos modos, es un bastardo raro y en mi mundo, nunca hubiera hecho caso a un hombre como él: muy hermoso, no se puede negar, pero también ingerido, autosuficiente, un poco déspota y peligroso. Y no me convenía mucho su atención, para ser honesta. Él huele a peligro ... Para mí alma y cuerpo.
Eliniel se acercó mientras yo me cepillaba el cabello estando sentada frente al espejo. Llamó suavemente a la puerta y entró silenciosamente, elegante y graciosa, como una flor extravagante.
- Eres tan hermosa y joven, - dijo, sintiéndose un poco avergonzada. - Déjame ayudarte a peinar tu hermoso cabello. Oh, ¡Que largo y abundante es!
Me quitó el peine y comenzó a trenzar hábilmente las traviesas y onduladas hebras que se escapaban a mi control.
- Dime, ¿cómo conociste a Iván? - le regunté, mirándola en el espejo.
- Él me protegió de unos matones, - respondió Eliniel. - Estaba caminando por el parque y dos tipos se me acercaron, con malas intenciones. Hasta ahora, agradezco al destino que estuvo allí. Iván es muy valiente y fuerte ...
- Y también es imprudente, arrogante, descuidado. - Suspiré profundamente, pero de todos los modos, me sentía muy orgullosa de mi hijo.
- No te preocupes, te visitaremos en tu mundo. Y el padre se alegrará si tú también nos visites, a nosotros y a tu nieto, - se ruborizó la chica. - Es tan vergonzoso llamarte abuela ... eres tan joven ...
- Sí, tú y Iván hicieron lo mejor que pudieron para que me convirtiera en abuela con treinta y seis años, - le sonreí tristemente y le pregunté: - Niña, ¿por qué no se casó tu padre después de la muerte de tu madre?
- No lo sé ... Pero me parece que él lloró por ella toda su vida ... ¿Y también, con quién podía casarse? - Eliniel se encogió de hombros. - Los elfos oscuros que viven en un mundo subterráneo no son criaturas muy agradables que digamos, especialmente su parte femenina, y es casi imposible casarse con una elfa de luz. Ni siquiera sé cómo mi padre logró seducir a mi madre, porque hay un odio patológico entre los drows y los de la luz.
- ¿Pero, por qué dejó el submundo? ¿Por qué se instaló aquí, junto a sus enemigos? - Tenía muchas ganas de saber más sobre mi amante del momento.
- No es fácil vivir en el mundo subterráneo, - la chica se encogió de hombros. - Allí viven elfos que no siguen las leyes, ni siquiera las suyas propias. Allí matan en rincones oscuros, hay una lucha constante por el poder, la ira y el odio envuelve todo a su alrededor ... Es realmente aterrador vivir allí. Y mi padre nunca obedecería a una mujer, ¿probablemente notó que tiene un carácter difícil? Y en las mazmorras, reina matriarcado.
- Sí ... me di cuenta, - murmuré, recordando sus últimas palabras. - Entonces Morael no podía ni quería vivir entre el odio y el matriarcado.
- Estaba muy preocupado por mí y repetía constantemente que el submundo no es un buen lugar para una niña como yo, - Eliniel se refería a su padre con mucho amor y verdadera devoción. - No parezco una drow, y los habitantes de Inframundo constantemente lo notaban. A menudo escuchaba chismes sobre mi apariencia y atraía a elfos espantosos que querían hacerme daño. Me alegro de que nos fuéramos de allí.
- Tienen aquí un hermoso castillo, - no quise seguir profundizando el tema ni despertar desagradables recuerdos, ya que la chica se mostraba triste al respecto. - ¿Aquí solo hay hombres?
- Sí, excepto tú y yo, también algunas criadas, pero son pocas, - Eliniel puso los ojos en blanco. - Es tan molesto ...
- Quería preguntar cómo nos las arreglamos para comunicarnos. Es que soy de otro mundo y a pesar de esto, logro entender y hasta hablar en tu idioma, - esta pregunta me ha estado atormentando durante varias horas.
- Esta es una tierra escondida a los ojos de los humanos, un mundo paralelo, lleno de magia y hechicería. Sólo unos pocos logran entrar aquí, atravesando un portal. Aquí todos se comprenden, porque nuestra madre es la naturaleza misma y no tiene nada de complicado. Somos un solo ser, todos venimos de tierra, agua, aire y fuego, somos sus hijos, - respondió la chica y me sorprendí pensando que ella me gusta cada vez más.
* * *
La cena estuvo excelente y comí con gusto. Iván también se alimentó bastante, aprovechando sin parar los deliciosos manjares que estaban servidos en la mesa. Eliniel comió mal y Morael no comió nada, sino que se sentó con tristeza en su silla, apoyando la barbilla en el puño. Periódicamente miraba a su hija y en su mirada, se leían la ansiedad y preocupación. Me pareció que le había pasado algo, pero no quería a acudir a él con preguntas, ¿y si se molestaba? Ya me sentía muy incómoda después de lo que pasó entre nosotros.
- Me gustaría acostarme temprano - Me levanté, besé a Iván y Eliniel, deseé fríamente buenas noches al drow y fui a mi habitación, pero la chica me llamó y, avergonzada, dijo:
- Me gustaría hablar de nuestra boda contigo. ¿Te importa?
- ¡Por supuesto que no! Con mucho gusto te daré un consejo, querida. Aunque yo no tuve una celebración, pero siendo mujer, puedo ayudarte bastante.
- Tu marido ... ¿está ... muerto? - preguntó Eliniel y de inmediato agregó asustada: - Nunca le pregunté a Iván por su padre.
- ¡Oh, no! - Me reí entre dientes, recordando a Dimitri. - Está más vivo que todos los seres vivos y se siente genial.
- ¿Y por qué no se comunica con su hijo? - la chica se sorprendió, pero Iván nos interrumpió acaloradamente:
- ¡No lo necesito! ¡Que viva lejos de nosotros y que no se atreva meterse más con mi madre!
- Joven, - la voz de Morael se puso helada. - No debería ser así. No debes hablar mal de tu padre.
- ¡No lo conoces como yo! - Iván se sonrojó.
- Él te dio la vida, eso es suficiente para tratarlo con respeto. - El drow fue muy directo. - Sea amable, tienes que seguir siendo un hombre siempre, incluso en tus juicios.
Iván guardó silencio y yo miré al elfo con irritación. ¿Quién eres tú para decirle a mi hijo cómo tratar a su padre ??? ¿Qué sabes de nuestra vida? Pero de nada servía avivar el conflicto. Seguir discutiendo sería una estupidez imperdonable, y me fui a la cama, sintiendo en mi espalda la mirada que me cortaba como una espada.
* * *
Morael no durmió en toda la noche pensando en su hija y en la mujer con la que compartió la cama y los momentos de salvaje placer. Dudaba de la veracidad de las palabras de Ruil Fis'Bane, pero ni siquiera podía permitir la idea de que algo le sucedería a Eliniel. Si fuera necesario, se enfrentaría con todos los ejércitos de los elfos de luz en este mundo, pero no permitiría que ella lo deje, como su madre. Cuánto tiempo ha pasado ... Amor, pasión, atracción mutua ...
Pero para su sorpresa, ante sus ojos no aparecía la imagen habitual de una hermosa elfa de ojos verdes, sino una mortal de ojos grises, profundos, con destellos azules, con un carácter fuerte y dominante como acero inoxidable. ¿Quizás debería haberse mantenido quieto y no precipitarte a la cama con la primera mujer con la que se había cruzado? Pero ella es tan deseable, tan inusual, tan hermosa... Morael sintió, inmensos deseos de ir con ella y hacer el amor, pintando esta noche con brillantes colores de pasión ... Pero, irritado, volteándose del otro lado, cerró los ojos con fuerza y se ordenó a sí mismo de dormir, barriendo diligentemente de su cabeza las imágenes seductoras de un perfecto cuerpo femenino desnudo.