- Estaba buscando a mi hijo y me quedé dormida en el apartamento de su hija, - gruñí, feliz de todavía poder hablar después de todo por lo que tuve que pasar. - Su ... jefe de la guardia ha aparecido y le pedí que me llevara consigo.
- Bueno ... no me importa que la madre del novio de mi Eliniel estuviera presente en la boda. Pero después de eso, deberás dejar este mundo. Los mortales no tienen lugar aquí.
- ¿¿¿Pero, que hay de Iván???
- Se convertirá en uno de nosotros. Y eso, no se discute. Mi hija no puede vivir con un hombre, - respondió con dureza. - ¿Espero que esto queda claro?
Mientras lo miraba con indignación, pensando en cómo explicarle a este dominante elfo que no valía la pena hablarme así, que éso no serviría de nada, se volvió hacia Emar, que ocultaba una sonrisa:
- Lleva a la mujer a su habitación.
- ¡Quiero ver a mi hijo! - Finalmente salí de mí estupor. - ¿Dónde está Iván?
- Mujer, deja que los jóvenes se disfruten mutuamente, nos veremos en la cena, - dijo disgustado, y agregó con altivez: - Soy Morael Mal'Mor, el amo de estas tierras. Preséntate, mujer.
- Elena ..., - refunfuñé, internamente indignada por tan grosera conducta. - Pero de todos modos...
- Sigue a Emar, Elena Albertovna, - "el dueño de estas tierras" señaló al elfo y, dándome la espalda, salió del salón.
- Esto ... esto ... - Incluso comencé a ahogarme con las emociones que rabiaban dentro de mí. - ¡¿Es posible hablar así con las mujeres?!
- Él puede hacer cualquier cosa, - Emar me empujó hacia las escaleras. - Por favor, sígueme.
- Que los jóvenes se disfruten ... - murmuré cuando me quedé sola en la habitación donde me había traído Emar. - ¿Aún no se han disfrutado suficiente? El niño, de seguro, está embrujado ...
Miré a mi alrededor y silbé encantada. Sí ... era prestigioso ser pariente de estas fabulosas criaturas ...
Hubo un golpe en la puerta y uno de los drows entró en la habitación y, frunciendo el ceño, arrojó un vestido azul pálido y zapatos con hebillas brillantes sobre la cama, y lo escuché refunfuñar algo en voz baja, algunas frases que parecían maldiciones.
- ¡Gracias! - le grité. - Estúpido ...
Al desplegar el vestido, experimenté un deleite puramente femenino, propio de una jovencita y no de una mujer de treinta y seis años, porque nunca antes había tenido unos atuendos tan hermosos. Ni siquiera de novia, ya que Dimitri y yo éramos estudiantes pobres, y cuando me quedé embarazada simplemente firmamos en el registro civil en un día laborable cualquiera y después, nos fuimos a estudiar. Bueno, si no les gusta mi ropa, no me importa vestirme con este esplendor.
Después de haberme arreglado con cierta dificultad, di la vuelta a la habitación blanca como la nieve, con la esperanza de que el vestido no se rajara por ningún lado, porque estaba cosido para una chica más delgada que yo. Quizás este atuendo perteneciera a mi futura nuera.
Este pensamiento me devolvió a la tierra y me hundí en la cama. ¿Iván se quedará aquí? ¿Y entonces yo, qué?
Tenía muchas ganas de ver a mi hijo, sabiendo de antemano que él la elegiría a ella, y no a mí ... ¿Y qué podía hacer? Amor, un futuro bebé, este mundo fabuloso ... Y en casa, la madre eternamente quejosa, la universidad y el aburrimiento ... Hice un puchero con los labios y comencé a llorar suavemente, sintiendo que la alegría de lo inusual estaba saliendo lentamente de mi alma. Escuché un susurro de repente y al instante me volví para ver qué era, pero no tuve tiempo de ver nada, porque me apretaron un paño en la cara y nadé sobre las dulces olas de un maravilloso sueño.
* * *
- ¿¿¿Qué pasa??? ¡¿Mamá está aquí?! - Iván palideció y miró a la agitada Eliniel. - ¡¿Pero por qué no me lo dijeron de inmediato?!
- Pensé que sería mejor que se reunieran para cenar todos juntos, - respondió Morael, mirando al guapo chico. - Pero eso no es todo...
- ¿Y qué más? - Los grandes ojos de Iván se oscurecieron aún más, pasando de un color gris cielo a casi negros. - ¿Hay algo malo con ella?
- Se podría decirlo así. Fue robada por los de la luz, - el drow miró pensativo al jefe de la guardia y bajó los ojos.
- ¿Cómo robada? ¡Tengo que ir tras ella! Oh Dios ... mamá ... - el chico saltó de la silla y la hija de Morael salió corriendo detrás de él, agarrándolo de la mano:
- Cariño, no puedes acudir a los elfos de la luz, ¡te matarán en cuanto descubran que eres de los drow!
- ¡No dejaré a mi madre! - Apretó los puños con terquedad y una vena latió en su cuello.
Morael suspiró profundamente.
Yo mismo iré tras ella. Los de la luz no pudieron llevarla muy lejos. Esperarán del día en los bosques y por la noche, cuando oscurece, emprenderán el camino. Lo más probable es que se trate de uno o más elfos, por lo que no suponen un peligro para mí. Sorprendente ... ¿Por qué y para qué lo harían? ¿Para qué la necesitan?
- ¿Quizás la confundieron con Eliniel? - Sugirió Enar. - No hay otra explicación. ¿Debería prepararme para el viaje?
- Iré solo, - Morael se puso de pie. - Y tú, ocúpate de descubrir de cómo pudieron entrar los elfos de luz en el castillo. Quiero esta información tan pronto como regrese.
El drow se dirigió a la armería y se puso una armadura ligera de color oscuro, tomó una espada con una empuñadura adornada con ágatas sin brillo y se colgó una ballesta a la espalda. Quince minutos después, el jinete n***o abandonó el castillo y desapareció en el bosque.
¿Qué tipo de problema cayó sobre su cabeza tan repentinamente? Tan pronto como se enteró de que Ruil Fis'Bane había sido mortalmente herido por los drows subterráneos, inmediatamente dió a su hija la orden de regresar al castillo. Morael recordó el día en que Eliniel tomó el camino iluminado por la luna hacia otro mundo. E incluso él no sabía adónde iría. La hija se hizo sentir un mes después y el drow se calmó por completo, pero solo hasta el momento en que le habló de su amante mortal.
Y ahora, su madre ... Nunca había visto unos ojos tan grandes, luminosos y rasgados, como el cielo de otoño, gris claro con chispas azules, adornados de pestañas sorprendentemente largas, negras y sedosas. Nunca había visto tales formas, espléndidas, voluptuosas, con curvas de una pantera en celo, talle esbelto, cenos altos y firmes y piernas largas, porque las elfas eran criaturas delgadas, casi transparentes, y él nunca antes había conocido otro tipo de mujeres. No había necesidad. Pero esos senos llenos, firmes y duros, los muslos debajo de los pantalones ajustados, anchas y generosas caderas, esa cara hermosa, esa melena rizada, larga y abundante cayendo en rebeldes rizos por su espalda en una cascada rebelde hasta llegar por debajo de sus nalgas, esa boca pequeña, roja y provocadora, torciendose en una sonrisa desdeñosa enseñando una dentadura perfecta de dientes pequeños, blancos y apretados, simplemente apelaban a la naturaleza masculina. Y el olor ... Los ojos de Morael destellaron de oculto deseo. Las elfas, hijas de la naturaleza, tenían olor a flores, bosques, lagos, y ella ... Olía a mujer, dulce, agria, con una pizca de esa pasión salvaje que él desconocía.
Morael se distrajo de sus pensamientos, viendo el rastro de de los elfos de luz. Un humano común nunca habría prestado atención a esto, pero el ojo entrenado del drow determinó de inmediato que alguien había caminado aquí recientemente. En algunos lugares, percibió las plumas de helechos enormes que estaban rotas, una telaraña arrancada, tan cuidadosamente tejida por arañas rosas, y todavía no había agua de lluvia en las huellas. Entonces, estába en el camino correcto. Morael desmontó de su caballo y lo condujo de las riendas, sabiendo que en pocos metros habría un acantilado, más allá del cual se extendían las tierras de la luz. Si los elfos lograron pasar al otro lado, entonces el caso amenazaba con tomar un giro más peligroso.
Atando su caballo a un árbol, Morael se tumbó en el suelo y se arrastró hasta el borde del acantilado para inspeccionar el bosque de abajo. Sus ojos, acostumbrados a la oscuridad, y un poco de magia hicieron el truco. Rápidamente encontró a dos elfos y a la joven mujer que yacía en una mancha azul flácida sobre una hierba esmeralda. Habían ido bastante lejos y les quedaba muy poco para cruzar el barranco y encontrarse al amparo de la magia propia de los elfos de luz y sus compañeros.
El drow tomó la ballesta y, maldiciendo a todo en el mundo, apuntó, dándose cuenta de que en ese momento estaba desatando otra agravación en la relación entre los reinos de elfos de la oscuridad y los de la luz. Se preguntó a sí mismo si Ruil Fis'Bane está muerto. Una flecha negra zumbó por el aire y atravesó el corazón de uno de los elfos. El segundo guerrero volvió la cabeza asustado y desenvainó su espada, buscando de dónde venía el peligro, pero otra flecha lo hizo caer al suelo. Morael se levantó del suelo, devolvió la ballesta a su lugar y se acercó al caballo. Le susurró algo, acariciando su melena con dulzura, y saltó del acantilado, aterrizando como un gran pájaro n***o sobre una piedra cubierta de musgo.
Quedaba por atravesar los densos matorrales hasta la mujer dormida y el trabajo estaba hecho. El drow desenvainó su espada y comenzó a despejar el camino sin perder el tiempo, buscando caminos ocultos. Hubo un estruendo en el cielo y, levantando la cabeza, vio una nube oscura que se acercaba al bosque de manera suave e inevitable. Se acercaba una tormenta, que golpeará con un aguacero, y será muy malo si la mujer se moja y se enferma. Trabajando con fuerzas redobladas, Morael se abrió camino a través de la densa pared verde hasta que vio por fin una mancha azul entre las ramas delgadas. En ese momento, el trueno retumbó aún más fuerte, como instándolo a seguir, y rompiendo el último obstáculo, el drow se acercó a la mujer. Él se arrodilló y le puso los dedos en su cuello. El pulso no era palpable. Luego se inclinó sobre ella y sintió un cálido aliento en la mejilla. Aparentemente, los de la luz usaron mucha poción para dormirla ...
Morael la levantó y la cargó, sintiendo el peso agradable y la suavidad del cuerpo de una joven mujer en esplendor de su madurez y belleza. Habiendo salido del barranco, subió a la joven a un caballo, se sentó y solo entonces, la puso más cómoda, abrazándola contra él. Ella olfateó suavemente, lo que lo hizo sonreír y, a veces, sacudía la pierna, como si corriera a alguna parte. El drow inclinó la cabeza y, aprovechando su estado inconsciente, inhaló este inquietante olor en la zona del cuello. Su piel era cálida, tersa, fragante, ligeramente dorada por un bronceado claro y drow, como en una especie de trance, apretó los labios contra ella, sintiendo un ligero sabor salado y la suavidad de la seda.
El fuerte aguacero comenzó tan abruptamente que incluso el tranquilo caballo de Morael se estremeció levemente y galopó más rápido. Pero esto no fue suficiente, y el drow lo espoleó y lo condujo a una vieja choza abandonada, que estaba debajo de un gran tilo que extendia sus poderosas ramas cubiertas de espeso follaje sobre el techo. Apenas llovía debajo debido a las densas ramas, pero para que su caballo no se mojara, el drow lo cubrió con una manta que estaba en la alforja. Llevó a la joven a la cabaña y la puso sobre una cama de caballetes con un colchón de paja. Allí estaba cálido y seco, pero la humedad traída por la lluvia también penetró adentro. Morael encendió un fuego en la chimenea y comenzó a desnudar a su empapada futura pariente, admirando con placer los encantos que ocultaba el vestido.
Dejando a la mujer completamente desnuda, la cubrió con una cálida y gruesa manta de lana y se alejó sintiendo cómo reaccionaba su cuerpo. No ha tenido relaciones con una mujer por mucho tiempo ... Eso lo explicaba todo. No podía comportarse así con ella, ya que es la madre del futuro marido de su hija. Pero su mirada rubí volvía constantemente a los agradables y altos pequeños bultos debajo de las mantas, y el drow estaba enojado consigo mismo. Morael se quitó la túnica y se quedó vestido solo con pantalones de cuero, que se pegaban a sus muslos, delatando la excitación. Sentado en una vieja mecedora y cerrando los ojos, comenzó a calmar su imaginación, pero le salía muy mal. Diablos, ¡Que hermosa es!
* * *
Me desperté de un dulce sueño y, estirándome, casi grité cuando mi pecho saltó desnudo de debajo de las mantas. ¿¿¿Que está sucediendo??? Mirando a mi alrededor, traté de recordar cómo llegué aquí, pero no se me ocurrió nada. Afuera de las ventanas de la vieja choza llovía, ardía un acogedor fuego en el hogar, y cerca de él, de una cuerda, colgaban mi vestido y mis bragas. Me quité el sostén mientras aún estaba en el castillo, porque se veía feo fuera del escote, que no estaba diseñado para tales formas. Morael dormitaba en la mecedora y su poderoso pecho desnudo se agitaba rítmicamente. Me quedé embelezada, observando este cuerpo musculoso, elástico y perfecto y ese rostro varonil, de belleza clásica y un poco cruel con rasgos duros, como esculpido en mármol. ¿Qué cosas extrañas están pasando en este mundo?
- ¡Oye! - Llamé en voz baja, pero el drow no reaccionó. - ¡Oye, señor Elfo!
Él estaba dormido y yo, después de pensar un poco, decidí salir de debajo de las mantas por un vestido, sintiéndome un poco incómoda estando acostada desnuda en la misma habitación con un hombre.
Habiéndome envuelto en una manta y pisando el suelo de puntillas, fui a la chimenea y accidentalmente, al pisar el borde de mi "atuendo", me quedé como me había parido mi madre. Al enderezarme, vi con horror que un rostro del hombre desconocido de brillantes ojos verdes miraba por la ventana a través de las corrientes de lluvia. El hombre retrocedió abruptamente apartándose de la ventana y desapareció detrás de la pared del aguacero, y yo finalmente grité o chillé, eso no importaba mucho, pero lo que pasó después fue mucho más interesante ... Dos poderosas manos frías cayeron sobre mis caderas y me presionaron contra el cuerpo masculino, que claramente reaccionó a mi cercanía.
- Te juro que yo, ni en las fantasías más locas e impensables, podía imaginar que abrazaría a la madre desnuda de mi futuro yerno.
¡Verdaderamente, ése era un día loco! ¡¡¡Todo esto no me podía pasar a mí!!! Me volví lentamente, sonrojada, porque inclinarme hacia la manta, de pie de espaldas a él, era completamente ... indecente. Me miró con tal expresión en sus ojos, que las mariposas revolotearon en mi estómago, haciéndome cosquillas con sus alas Y me quedé sin aliento. Sus enormes y profundos ojos se oscurecieron, convirtiéndose en cerezas color burdeos, sus duros labios se separaron en una medio sonrisa lujuriosa mostrando poderosa dentadura perfecta y me rendí bajo esta presión silenciosa de inmediato, como si tuviera que ser así, como si hubiera venido aquí para esto, y no para salvar a mi hijo.
El drow me tomó en sus brazos y me acostó en la cama de caballete, luchando con impaciencia con sus pantalones. Cuando su musculoso cuerpo blanco como la nieve tocó el mío, experimenté tal explosión de placer que puso mi mundo patas arriba por completo. Nunca he experimentado algo así, ¡ni siquiera una décima parte! Estos ojos locos y hermosos excitaban más que el toque de sus experimentados y hábiles manos. Su abundante cabello plateado se deslizó sobre mi cuerpo en rebeldes ondas y los labios duros y a la vez suaves, finalmente tocaron los míos, bebiéndome como de una fuente ...
* * *
Se levantó tan abruptamente como corrió hacia mí. Sus ojos llamearon y sus finas fosas nasales se ensancharon. El drow agarró sus pantalones y se los puso, levantó la manta del suelo y me la tiró. Después, me tiró el vestido.
- Tienes que vestirte.
No pude recuperarme rápidamente de los sentimientos experimentados y el deseo no saciado, así que disminuí un poco la velocidad y lo miré con una mirada de incomprensión sin entender este estallido de agresión de su parte.
- ¿Hice algo mal?
- ¡Sí! - se apartó de mí. - ¡Aparecer aquí!
- Bueno, perdona, es que vine por mi hijo, ¡que fue seducido por tu frívola e irresponsable hija! - ladré y se volvió bruscamente:
- ¡Mi hija no es frívola! ¡No puedes hablar así de ella, no te dejaré!
- ¿¿¿ Sí ??? - Ya había recobrado el sentido y con rabia me puse el vestido. - ¡Es una chica muy seria! Tan pronto como se deshizo de la tutela de su padre, ¡inmediatamente encontró a un guapo y fuerte joven y quedó embarazada de él! Y de todos modos, ¡¿qué diablos estoy haciendo aquí ?!
Salté de la cama con caballetes y me paré frente a él, poniendo mis manos en mis caderas. El drow me observaba como si yo fuera un extraterrestre o un milagroso inexplicable. Sus ojos crecieron de tamaño y sus cejas se juntaron en el puente de la nariz. Parecía que pronto una llama saldría de sus ojos y me quemaría hasta las cenizas.
Tenía miedo, pero no lo iba a demostrar, así que sin mucha confianza, pero valientemente, repetía, tartamudeando después de cada palabra:
`` Cómo ... yo ... aparecí aquí ... Como terminé aquí ... Maldita sea ... ¡Si es por tu culpa!
Casi grité las últimas palabras, arqueándome hacia el otro lado cuando el drow se cernió sobre mí como una enorme serpiente con ojos rojos.
Su mano se acercó a mi cuello, pero él, como si se acordara de sí mismo, apretó el puño y lo bajó.
- Fuiste secuestrada por mis enemigos.
- ¿¿¿Secuestrada ??? - Me escabullí de debajo de él y me alejé. - ¿¿¿Por qué???
- No lo sé. - El drow todavía estaba ardiendo de rabia. - Posiblemente, te han confundido con Eliniel.
Así que ésta era la cuestión ...
- ¿Y para qué la necesitan?
Morael se sentó en una silla y pareció calmarse, balanceándose regularmente y relajando sus brazos:
- Hace mucho tiempo, robé la hija a Ruil Fis'Bane y me casé con ella. Él es el señor de los elfos de luz y ella era una princesa. La llevé al inframundo donde viven los drows y la princesa dio a luz a mi hija. Eliniel. Mi esposa murió, habiendo dado a luz después de esto, la enemistad que había existido entre los elfos de luz y oscuros desde tiempos inmemoriales, se convirtió en una riña de sangre. Ruil Fis'Bane quiere llevarse a Eliniel e intentará hacerlo más de una vez ... A menos que, por supuesto, haya muerto a causa de una lesión que recibió hace poco ...