Bárbara estaba tratando desesperadamente de salvar su vida, tratando de correr lo más rápido posible. Detrás de ella, se escuchaban pasos pesados, que no se retrasaban ni por un segundo, sin importar cuánto agregara velocidad. Habiendo corrido hacia un patio remoto, se apretó contra la pared y se congeló, tratando de no respirar. Los pasos se acercaron, el hombre se detuvo y Bárbara sintió claramente que la estaba buscando, olfateando como un animal en busca de una víctima. La chica se fundió con la pared y rezó a Dios para que su perseguidor la dejara en paz y se fuera sin encontrar su cuerpo tembloroso. Parece que sus oraciones fueron escuchados, el perseguidor se detuvo un rato y sus pasos comenzaron a alejarse lentamente, golpeando con los talones el resonante pavimento. Bárbara se q

