CAPÍTULO VIII-1

2015 คำ

CAPÍTULO VIIIDespués de un buen rato, Druscilla dejó de llorar, pero se quedó inmóvil, con la cara escondida en la almohada. Recordó la furiosa expresión del Marqués, la ira de sus ojos, el tono sarcástico y amargo de su voz al darle las buenas noches. Todavía podía sentir en sus labios la presión de los labios de él y temblaba al evocar la pasión que temblaba en sus besos y su ansia de poseerla, que había estado a punto de hacerla rendirse sin condiciones. Desde el primer momento, cuando él la tomó en sus brazos y la oprimió contra su pecho, ella se sintió indefensa y no opuso la menor resistencia a sus caricias. Pero, al recordar el anillo que brillaba en el dedo de él cuando levantó hacia ella su copa, la hizo luchar por su libertad y la obligó a correr hacia la caja donde guardaba

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