El joven Harper era la adoración de su madre. Su consuelo. Ya que su pequeña hija murió en un accidente a los diez años -- Su padre Tomás Harper la amaba mucho. Era su princesa. Dulce y cariñosa. Su consentida. La hija de su vejez. Después de aquel desafortunado accidente Harper siempre se sintió culpable de su muerte. La pequeña Angella cayó del potro que su padre le regaló por su cumpleaños numero diez. El golpe en su cabeza al caer del potro fue tan fuerte que en cuestión de horas la preciosa niña se les fue de las manos. Ese dolor amargo de nuevo a Harper que había dejado de lado todo para dedicarse a su familia. Odio la felicidad de todos mientras él se sumergia en el dolor y la culpa. Dejó de lado a su esposa Rosalin y a Tomás su hijo también. No pudieron sacarlo de la depresión

