Por la cirugía tan complicada en mi cerebro estuve hospitalizado más de una semana y luego pasé por un periodo de convalecencia en el que el médico me recomendó reposo absoluto y evitar el estrés y la fatiga tanto física, como mental. Gracias a Sandy y a sus cuidados, pude reestablecerme en poco tiempo. Mi hijo Adrián siempre al pendiente del negocio y yo, orgulloso como padre, dejándome consentir. Mi relación con Sandy avanzó a pasos agigantados, al grado de que saliendo del hospital me mudé con ella, insistió en que esa era la mejor manera de que tuviera una enfermera quien me cuidara y por supuesto mi madre apoyó la decisión. La única que se opuso fue Karina, pero se tuvo que mantener al margen cuando le dije que ya había recuperado la memoria —Nadie te va a cuidar mejor que Sandy, y

