El abrazo con José duró más de lo que yo hubiera querido, pero tuvo que soltarme al sentir mi rechazo. Me di la vuelta justo cuando Carlos bajaba del auto y corrí a refugiarme en sus brazos. —Te amo — le susurré al oído, ahora soy libre y estoy más segura que nunca de rehacer mi vida contigo. Fuimos a comer con Valentina a casa de la madre de Carlos, yo estaba nerviosa porque era la primera vez que me presentaba con su mamá. Y a pesar de que alguna vez en nuestra época de prepa yo ya había estado en esa casa frente a su madre, la verdad es que no la recordaba. —Mamá, ella es Morelia, es mi mujer, la amo y hemos decidido hacer una vida juntos. —¿Así que tú eres la famosa Morelia? — dijo la señora y me saludó con un beso en la mejilla. —¿Famosa? — pregunté y no pude evitar sonrojarme.

