4 Leo, nave de batalla Karter, cuartel privado para invitados Un monstruo se sentó frente a mí. Tenía cicatrices desde la sien hasta la barbilla. Era el segundo del Prime Nial, un guerrero llamado Ander, el luchador prillon más intimidante que jamás hubiese visto. Al igual que los otros prillon, su piel era dorada y sus ojos de un marrón intenso. Era casi tan ancho y alto como un atlán; sus hombros eran abultados y musculosos; su mirada penetrante y altanera. Era difícil pasar por alto la gruesa cicatriz que corría por la parte superior de su frente hasta la zona exterior de la cuenca de su ojo, atravesándole la mejilla hasta llegar a su cuello. Esa cicatriz probaba su feroz valentía, su tiempo en batalla contra la Colmena. Era conocido por ser el hombre que estaba hombro a hombro con

