Pov Luciana. Intento escupir la comida y hasta intento correr al baño para vomitar, pero está vez es él el que pega una carcajada burlesco. —No sería capaz de eso —se mete las manos en el bolsillo del mono que lleva puesto—, no soy tan demente como tú. «Sí ajá» Dejo el sartén casi vacío a un lado y me encamino hasta la habitación. Ya no soporto el olor de mi cuerpo, huelo a él y a la humillación que me hizo pasar, así que… rebusco entre sus ropas algo que pueda usar y… hallo un boxer limpio y una franela grisácea junto con varios shores de casa. «Se ve que ha pasado días aquí»; o por lo menos tiene alguien que limpia la propiedad, lo sé por la comida en la nevera y por la ropa limpia y planchada que yace en una de las gavetas. Cierro la gaveta y abro la puerta del closet para buscar

