Black Eagles LA VIUDA NEGRA. Libro. 01 La erección que palpitaba furiosa entre sus muslos reclamaba ser atendida. —¡Maldición! —exclamó Lorcan metiéndose de nuevo debajo del agua de la regadera, y dándole un golpe con la mano abierta a los azulejos, mientras apoyaba la cabeza, creyendo que el frío de estos podía ayudarle un poco. En esa ducha repentina estaba la esperanza de que el razonamiento y el sentido común volviera a él. Ya que no confiaba en sí mismo; y por eso salió de la habitación de Ava, cagando leches. Porque estaba más que seguro de que si ella continuaba incitándolo de la manera que estaba haciéndolo. La iba a tomar ahí mismo, y entonces sí formaría parte de la maldita lista de las folladas de la insoportable mujer. Apretó los dientes al recordar aquello. «¿Pero qué c

