Mientras tanto en América, en la mansión de la manada Wolfgang, eran las primeras horas de la mañana cuando Leo fue a la cocina a comer algo ligero. En eso, mientras el joven encontró una manzana, apareció su madre Meridia en busca de una jarra con agua para su esposo y ella. La elfa sonrió acercándose a él viendo como Leo se había sentado en el mesón con un pequeño cuchillo para ir picando la fruta roja. —¡Leo!, ¿Qué haces despierto tan temprano?, son apenas las cinco de la mañana —dice Meridia alegrándose por toparse con su hijo. La madre tenía tiempo que no hablaba con el gemelo, sin embargo, ella comprendía la razón, ya que su hijo prefería evitarla para no tener que hablar sobre el tema de su destinada, del cual Meridia estaba enterada porque Axel se lo había comentado. No obstante,

