KALI Dejo que toda la rabia y la ira que ha estado envenenando mi cuerpo se apodere de cada uno de mis movimientos. Lanzo el primer golpe tan rápido que mi oponente no logra esquivarlo, sonrío de medio lado, aprovecho la distracción y lazo un gancho que le da en el pómulo izquierdo, un hilo de sangre brota de su labio, y la cabeza se echa hacia atrás, no pierdo oportunidad y me voy contra él. Esquivo cada golpe que me lanza, y por cada golpe que intenta darme, yo lo esquivo y le regreso uno. La adrenalina invade mi torrente sanguíneo, las gotas de sudor recorren mi rostro, la respiración se me acelera, el corazón es como un tambor que cada vez late mas fuerte. Necesito sacar la frustración y la ira que me envenena. Desde aquella noche que vi a mi leoncillo, los pensamientos de querer ten

