KALI Miro a trasvés de mis gafas a Sergei. Desde que le dije que iba a tener una cita con Vladislau ha estado serio y no me dirige la palabra. Me molesta un poco, no me gusta que cuestionen mis decisiones, que ponga en tela de juicio mi capacidad de saber cuando debo o no alejarme de alguien. Tengo claro que solo me encuentro con el rubio, porque es divertido, no porque me guste el hombre. También he sido clara, no pienso tener una relación con él. Vamos el hombre sabe que me interesa otra persona y parece no importarle, ha estado pidiéndome que nos veamos seguido, y necesito algo en que distraerme, para no salir como una desquiciada a buscar a mi Leoncillo. -Solo quiero que te cuides – El acento ruso rompe el extraño silencio que ha inundado el auto desde que nos pusimos en marcha hacia

