KALI
EDAD 20 AÑOS
A medida que pasa los años, analizo cada vez mas como tiene que estar el mundo de jodido para permitir que alguien como yo habite este lugar.
Sonrío.
Si, tiene que estar muy jodido. Soy una pequeña bestia, vestida de princesa. He sembrado el terror y me he hecho un nombre, con tan solo 20 años, he matado mas de 200 personas, y las que siguen contando.
Unas por desafiarme, otras por estorbarme y otras, simplemente porque hobby. Mi padre y madre son los dueños de Londres, pertenezco a un linaje con genes cargados de sadismo, y me enorgullezco de llevarlos, tengo la obligación de poner en alto el apellido de mi padre y mi madre, y no me voy a cansar, hasta llegar a la cima y adueñarme del maldito mundo.
-¿Estas lista? – La voz de Sergei mi escolta personal me hace levantar la mirada.
Miro al hombre alto, cabello n***o como la noche y ojos oscuros como un gran abismo. Le doy una sonrisa, y ladeo mi rostro.
-¿Enserio me estas haciendo una pregunta?
Sonríe y sacude la cabeza. El hombre es ha estado conmigo desde que tengo uso de razón, comenzó a trabajar para mis padres cuando tenia diez años, ha sido entrenado por el mejor de nuestra organización y tambien por algunos miembros de la mafia rusa.
Tiene la mandíbula cincelada, como si estuviera grabada en granito, cejas espesas, labios carnosos, nariz respingona, piel dorada, anchos hombros y aunque no es musculoso, tiene un cuerpo bien formado.
-Se me olvidaba que eres una maldita maquina para matar igual que tu padre.
Rara vez lo veo sonreír, siempre tiene una mirada sombría y una semblante de querer matar a todo aquel que se me acerque. Aunque no necesito que nadie me cuide las espaldas, mi padre no parece pensar lo mismo.
Fue una lucha que solo me dejara mantener a Sergei a mi lado. Y cuando digo una larga lucha, lo digo literalmente, ya que para salirme con la mía me toco luchar contra él. En ese momento entendí porque lo suelen llamar Devil, es completamente un demonio a la hora de luchar.
Casi me parte una costilla y eso que estábamos teniendo una lucha tranquila, debo decir que él tambien salió con el labio reventado. Y yo gané.
Con las años he perfeccionado mis ataques, la manera en que peleo. Aprendiendo todo tipo de artes marciales, y combinando cada arte.
Soy experta en tiro al blanco, em boxeo, defensa personal, hablo 5 idiomas y soy experta en explosivos, a mi corta edad he llegado a ser una de las mujeres mas temida de la todas las mafias y pronto seré la que se haga cargo del puesto de mi padre.
Es duro ya que el puesto del líder siempre lo precede un hombre, y en este ambiente de mafiosos el machismo está arraigado, pero mi padre parece no pensar lo mismo, ya que él mismo me ha entrenado y instruido para que sea la mejor.
Mi padre.
Claramente.
-¿De verdad quieres hacer esto? – Pregunta Sergei con su acento ruso - ¿No te cansas de venir aquí y matar a todo aquel se para en ese ring?
Sacudo la cabeza y le doy una sonrisa sardónica.
-Es tradición – Digo en un tono aburrido – Es el único momento que tengo para compartir con mi padre. Ya que por nuestro trabajo casi no podemos vernos.
Lo veo blanquear los ojos, el tipo odia venir aquí, le aburre ver peleas donde los oponentes no duran ni 5 minutos de pelea.
-No sé ni para que siguen con eso, las jaulas se están quedando sin peleadores gracias a ustedes.
-Puedes irte y volver – Lo miro - ¿No tienes una vida? Vez a follarte a alguien, no tienes que estar pegado a mi como una maldita sombra.
-Me pagan porque sea tu maldita sombra malyshka.
Desde que me conoció me llamaba de esa manera, aun tiene palabras rusas en su vocabulario y el acento bien marcado.
-Pensé que había dejado claro que no, necesito que me cuiden el trasero.
-Me importa una mierda lo que hayas dejado claro, prometí cuidarte y eso es lo que pienso hacer, así me maten. Si tu mueres yo muero, siempre recuerda eso.
Sacudo la cabeza y sonrío, siempre es tan dramático.
Me hace recordar a mi tío Travix.
-Vamos mi padre debe estarme esperando.
-No los mates tan rápido – Se burla – Dame un poquito de diversión.
Sacudo la cabeza dándole un pequeño golpe en le hombre.
-No soy tu maldito entrenamiento.
-Tengo diferentes formas de entretenerme, que no las sepas, no significa que no las tenga.
-Sucio.
-Interesante querrás decir malyshka. Y sucio lo que le hago a ellas.
hago una mueca de desagrado.
-No me interesa saber esos detalles, es asqueroso.
-Ellas no piensan así, de hecho, lo disfrutan.
-Demasiada información que no pedí.
Caminamos por un largo pasillo, con luces intermitentes, paredes en hormigón y desgastadas por los años.
Esta es una de las tantas jaulas donde mi padre Agust Darred y yo venimos a pasar tiempo juntos cada viernes, es como una tradición, a mi madre y mi tío les disgusta ya que dicen que cada vez que salimos de las jodidas jaulas, nos volvemos mas despiadados y sádicos.
Al llegar al final del pasillo diviso a mi padre, apoyado en una de las paredes, tiene los brazos cruzados y la mirada en el ring.
Está tan guapo como siempre y entiendo porque mi madre perdió la cabeza por él. A pesar que ya tiene varios años, sigue siendo un hombre despampánate, su Cabello n***o como la noche, siempre lo lleva despeinado. Mi padre no es un hombre robusto, pero tiene un cuerpo que ha trabajado por años, es blanco como la nieve, mandíbula cuadrada y cincelada, nariz respingada, pómulos pronunciados, cejas espesas, largas pestañas, hombros anchos, con los años ha ganado mas músculos, hermosos ojos miel, un color único.
Entiendo la referencia de que el diablo es hermoso porque una vez fue un ángel.
Mi padre, es el Segundo al mando de nuestra organización, ha logrado en años, lo que muchos viejos no lograron en décadas, y eso me hace querer ser como él.
Es despiadado, no tiene emociones, no siente empatía, sabe como jugar con la mente de sus victimas y es el hombre mas sádico que conozco.
- moy malen'kiy demon – Me dice apenas ve que me acerco - ¿Por qué te has demorado tanto?
Mi padre tambien fue entrenado por las cloacas de Rusia, el abuelo lo envió allí para que pudiera manejar el control de la ira.
Puaj como si eso fuera posible. Mi padre con nada quiere matar a la humanidad, y debo decir que lleva varios muertos encima, y muchos de ellos, son hombres que a lo largo de los años pensaron tener alguna oportunidad.
-Necesitaba cambiarme de ropa, no queria estropear la que tenia.
-Hagamos esto – Lo veo tronarse los músculos – Necesito sacarme un poco el estrés.
Lo miro divertida.
-Pensé que mi madre era la que se encargaba de eso – Me burlo - ¿Otra vez te cortó los servicios?
Lo veo fulminarme con al mirada.
Suelto una carcajada, es el único hombre que me hace reír genuinamente y por el único que daría mi vida si es necesario.
-¿Que hiciste esta vez?
Se encoje de hombros.
-Mate a un tipo que la estaba mirando.
Me cuenta como si fuera algo normal.
Digo para él lo es y para mi tambien, pero mi madre, aun lucha porque papá deje los celos enfermizos y no vaya matando a todo aquel que respira cerca de ella a un radio de dos metros.
Y ni que hablar de mi tío Travix, creo que entre mi padre y yo lo hemos vuelto mas viejo.
-Merecía morir – Digo irónicamente.
-Es lo que yo digo, pero ella, no piensa igual - Dice Exasperado.
-¿Cuantos días te dejó sin tu mecanismo de quitar el estrés?
-Puaj, una semana, pero ella no se aguantará, siempre viene por mi, es imposible que dure tanto tiempo sin mi polla.
Hago un gesto de asco.
-¡Vaya! Sé que confías en mi, pero no necesito saber esos detalles sucios, soy tu hija por si no lo recuerdas.
-¿Como crees que te hicimos? ¿Contando Ovejas?
Siento como Sergei suelta una carcajada detrás de mi.
-Hagamos esto rápido. Necesito ir a lavarme los oídos.
Comenzamos a caminar hacia la entrada de la jaula, mi padre truena los músculos para quitarse la tensión y yo me trueno los dedos.
-Solo no acaben con todos mis malditos peleadores – Dice el tipo calvo que está a cargo de esta jaula.
-Consigue a mejores y así no acabamos con todos.
Lo veo blanquear los ojos, cada vez que venimos entre mi padre y yo matamos al menos 10 de sus mejores peleadores, que pienso que en algún momento nos van a prohibir la entrada a este lugar.
Cuando el tipo se me acerca a ponerme una mano en el hombre, siento como una gran sombra se cierne sobre mi, lo toma de la mano y se la retuerce.
-No la toques – Dice la voz sombría y letal de Sergei.
-Amigo cálmate – Le dice el calvo.
-Manos lejos de ella.
Sacudo la cabeza, y después preguntan por qué es que no tengo pretendientes. Si entre mi padre y Sergei se encargan de sacarlos corriendo.
Bueno, yo no es que sea muy sociable, me irrita las personas y básicamente uso a los hombres solo para calmar las necesidades que tiene una mujer.
Ya que el juego previo de besos y caricias no me las puedo dar con un vibrador, a veces pienso que heredé la enfermedad de mi madre, y eso seria lo ultimo que me faltaría, ya que heredé la de mi padre.
Tambien debo decir, que yo he matado a la mitad por intentar llevar las cosas mas lejos sin mi consentimiento o solo porque hacen algo que me disgusta.
-Solo no mates al tipo – Digo aburrida.
Veo como Sergei se encoje de hombros y da un paso atrás.
-Me encanta ese tipo – Dice mi padre con su usual tono como si la vida le aburriera.
Sacudo la cabeza, a veces pienso que mi padre en cualquier momento se le va a ocurrir la gran idea de casarme con el hombre.
¡Jesús!
Eso seria como incesto.
Yo veo a Sergei como mi hermano mayor, no me lo imagino de otra manera, y aunque el tipo esta malditamente guapo, claramente folláble, y malditamente sexy, pensar en algo mas, hace que la bilis se me revuelva.
Mi padre y yo entramos al ring y veo a los dos oponentes, un tipo con largas mechas que parece un indigente, una ceja partida en dos tatuajes por todo su rostro, una pila de músculos y testosterona.
Me sonríe y me con la mirada recorre todo mi cuerpo. Blanqueo los ojos. Que asco.
Miro hacia el tipo que esta a su lado, tiene el Cabello en un corte bajo, casi rapado, una argolla en su oreja derecha, todo su cuerpo esta recubierto en tinta negra y tiene una sonrisa de oreja a oreja que supongo que quiere a dar a entender que es para tenerle miedo.
-¿Quieres hacer una apuesta moy malen'kiy demon?
-Sorpréndeme.
-Escoge primero y después te digo.
Me encojo de hombros y señalo al greñudo.
-¿Y bien?
-Lo derribo en 3 minutos.
-Yo en 2.
-El que derribe a su oponente primero puede pedirle al otro lo que sea.
Un brillo maligno se refleja en los hermosos ojos miel de mi padre. Y una sonrisa adorna mi rostro.
-¿Lo que sea?
-Lo que sea.
-Bien. Prepárate para lo que pediré.
-Que humilde – Se burla.
-Aprendí del mejor.
- pust' pobedit luchshiy.
Mi padre me suele hablar a veces en ruso, ya que como se crio allá, y es el punto principal de nuestra organización no quiere que pierda el idioma.
Se hablar otros tambien.
Como alemán. Italiano, y danés.
- pust' pobedit luchshiy.