- ¡Matteo! Por todos los cielos ¿Qué haces? – grite cuando su mano se abrió paso en mi interior, eran las cuatro de la mañana, ¿En qué pensaba este hombre mío? - Quiero hacerte el amor de nuevo – sus palabras lejos de enfadarme me calentaron, era como si mi cuerpo estuviera condicionado a sus deseos, o ¿eran mis hormonas?, habíamos hecho el amor hasta tarde y estaba mojada de nuevo. - No pude girarme, estaba atrapada, beso mi cuello, mientras sus dedos se movieron en mi interior, no pude resistirme, más bien no quise resistir e instintivamente moví mis caderas para tener más de esa bella tortura… - Matteo – suplique, mientras el dejo besos húmedos en mi cuello, hombros y espalda, separándose un poco de mi cuerpo. - Dime Cara - ¡oh, cielos,

