Beri comenzó a estar agobiado dentro de su traje espacial. Sabía que la temperatura exterior le podría congelar en un segundo, si antes no le hacía explotar la falta de presión atmosférica. Esos monstruos que les perseguían eran lentos, pero muy fuertes. Mirando el suelo, se atrevió a dar otro paso. Su bota espacial se hundió unos centímetros en el denso polvo lunar, el sonido que notaba dentro del traje era como si estuviera pisando polvos de talco, compactando con su peso los microgránulos acumulados por millones de años. Sin previo aviso, su radio sonó por dentro de la escafandra con bastantes interferencias. -Beri… Beri… ¿Me copias Beri? -Aquí Beri. Mi radio está rota. Cambio. -Beri… Os vemos a lo lejos… Beri… Reporta… Beri… Reporta situación. -Beri respondiendo. No podemos hacer

