Capitulo 10.- Juntos somos tú y yo el amor

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***NARRA BELLA*** Pasaron dos días en los que elaboramos, las cláusulas que impusimos Kate y yo para el contrato y después, Kate muy profesional llamó a Santiago para agendar la cita para ir a discutir el contrato y ver lo de la prueba del comercial, quedaron que al día siguiente por la noche, nos veríamos para la prueba del comercial en uno de sus hoteles, ahí habría el equipo necesario para vestuario y maquillaje y también ahí, Kate y Santiago iban a discutir lo que yo tanto quería saber si trabajaría con él o no. Ese día en el taller mecánico se me pasó muy lento, no veía la hora de volver a ver a Santiago y a la vez no quería verlo, pues tenía miedo de volver a caer en sus brazos, de recaer ante sus besos y lo que era peor en la cama con él, traté de concentrarme en el trabajo en el taller y finalmente me olvidé del tema de Santiago,  por la tarde ya que cerró el taller mi papá, nos fuimos a la casa y me metí a bañar, después me acosté en mi cama a ver televisión, cuándo recibí una llamada… - Bella, ¿Cómo estás? – me saludó Santiago al otro lado de la línea. - Santiago, que gusto. Bien gracias, ¿Cómo estás tú? – le pregunté muy nerviosa. - Bien gracias, oye Bella, ¿Puedo pasar a tu casa?, para que te sientas más segura y podamos platicar algo – me dijo Santiago muy contento. - Santiago, nos vemos mañana en tu hotel, para mi prueba. Ahora es algo tarde y quiero descansar – mentí con tal de no verlo a solas, pues tan solo oír su voz me hacía temblar de nervios. - Bella, necesito verte, por favor – me dijo Santiago en un tono de desesperación. - Nos vemos si quieres en una media hora en el café del parque dónde estuvimos la última vez – le dije dándome por vencida. - Prefiero pasar por ti, claro si me lo permites Bella – me dijo Santiago en un tono insistente. - Está bien, sólo avísame ya que estés cerca para salir, por mensaje por favor – le dije en tono suplicante, no quería sermones por parte de Alondra ya que hoy si estaba en casa. - Dalo por hecho, ahorita nos vemos Bella – me dijo Santiago y cortó la llamada. Yo no me arreglé demasiado, me puse un conjunto deportivo de pants y sudadera abierta con cierre delantero y mis tennis deportivos, para complementar el atuendo, esperé pacientemente hasta que Santiago me envió el mensaje de que estaba cerca de mi casa y fue entonces qué salí de prisa. Afortunadamente creo que mi papá y Alondra habrían salido al pan o algo, pues cuando salí no estaba nadie en mi casa. Santiago al verme bajó de su auto para abrirme la puerta para que subiera y después, nos fuimos de inmediato, él iba conduciendo algo rápido y me extrañó que no estuviera tomando dirección rumbo al café del parque, situación que me desconcertó, por lo que tuve que preguntarle el motivo. - Santiago, ¿A dónde vamos? – le pregunté preocupada. - Tranquila, quiero estar un rato a solas contigo y tranquilos – me dijo él en un tono relajado. - Santiago, me éstas asustando – le dije algo nerviosa cuando ví que nos deteníamos en una zona residencial. - Es la casa de mi hermana Sandra, tomaremos aquí el café – me dijo Santiago mientras estacionaba el auto y caminaba hacia mi puerta para abrirme y que yo pudiera bajar del auto. - Santiago y ¿Qué hacemos en casa de tu hermana? – le pregunté muy confundida mientras estaba frente a frente con él, al bajar del auto. - Bella, quiero que hablemos, por favor – me pidió él con insistencia, por lo que no me pude negar. - Está bien Santiago – le dije con mucha resignación pues a éste punto ya estaba por perderlo todo, estando ahí con él en la casa de su hermana. - Vamos a entrar Bella – me dijo dándome el guante para entrar a la casa de su hermana. Entramos y de inmediato me sorprendió ver montado todo para tomar ahí el café, la casa era muy bonita con un toque clásico y romántico. Me pidió que me sentara y una señora con un uniforme de servicio lo saludó y nos sirvió el café para después retirarse por la cocina. - Bella, tengo que decirte algo y no sé por dónde empezar – me dijo Santiago mostrándose nervioso. - Comienza por el principio Santiago – le dije mientras lo animé a decirme lo que traía entre manos. - Bella, fingí todo éste tiempo no conocerte, porque no quería involucrarme más contigo, porque tenía miedo de que pasara lo que justamente me está pasando que no dejo de pensar en ti y en mi necesidad de volver a hacerte mía después de dos años – me dijo Santiago, mientras tomaba mi mano para besarla, lo que causó en mí una intensa pero adorable sensación de escalofríos. - Santiago, yo también debo decirte lo mismo que fingí no conocerte, porque tengo miedo de caer contigo en una relación que no puede ser, tú estás casado y la verdad no quiero meterme con un amor imposible, porque podría perder la posibilidad de encontrar o conocer un amor posible, pero la verdad es qué me gustas tanto – le dije nerviosa y volviéndome loca, porque me besara, cómo el día del parque. Santiago me atrajo hacia él y me empezó a besar muy despacio, apenas rosando mis labios con los suyos como si de pétalos de seda se tratara, para después empezar a succionarlos lentamente y con maestría erizando cada parte de mi piel, de tan sólo sentirlo besándome así, después de besarnos así durante algunos momentos, él buscó la manera de que mi boca se abriera para dar paso a su lengua experta mientas me sentaba en sus piernas y seguíamos besándonos con intensidad, al grado que sentí bajo de mí su erección emerger, intensamente, lo que me desesperó de sobremanera, después me separé un poco de sus labios pero de inmediato volví a besarlo, el correspondió a mis besos, sus labios exploraron los míos nuevamente con desesperación y un escalofrío recorrió mi espalda y mis piernas se tensaron. Santiago llevó sus manos a mi cintura y desabrochó mi sudadera para quitármela, yo hice lo mismo con su chaqueta de mezclilla, después él se quitó su camisa y yo hice lo mismo con mi blusa de tirantes, quedando solo en sujetador, para abrazarnos con pasión sin dejar de besarnos, después nos levantamos y caminamos a oscuras tropezando con los muebles, yo sólo escuché cuando Santiago aventó todo lo que estaba en una mesa que había en el comedor, yo me apoyé con las manos para subirme pero Santiago me levantó, él separó mis piernas y se introdujo entre ellas, acariciando mis muslos por encima de mi pants deportivo, después deslizó el pantalón por mis largas piernas, rozando ardientemente mi piel y yo no pude reprimir un gran suspiro. Los dedos de Santiago treparon hasta el borde de mi panty, yo me levanté para que Santiago tirara de ella, notando la humedad de mi entrepierna cuando él me la quitó, lo que me provocó un escalofrío tan intenso, que sentí que me nublaba el sentido. ***NARRA SANTIAGO*** Bella murmuró algo con el poco juicio que le quedaba debido a la fogosidad del momento, yo la llevé con gran facilidad al cielo, llevando mis dedos al interior de sus muslos, Bella se estremeció al notar el calor de mis manos, la manera en que yo movía mis dedos abriéndome camino, acariciando con maestría sus labios vaginales, para abrirme paso a su clítoris. La penetré primero con un dedo, ella contrajo su espalda, su cuerpo vibró de pasión y un profundo suspiro inundó el comedor, yo seguía acariciando introduciendo otro dedo más, movía mi mano presionando y friccionando con osadía arrancando gemidos de los labios de Bella. Mientras la penetraba Bella, se mordía sus labios ahogando sus jadeos, perdiéndose en un inmenso placer y cuando estaba a punto de un intenso orgasmo, yo retiré mis dedos y Bella protesta, yo besé sus labios ahogando esa queja, atrayéndola contra mí pude notar que la pasión nos desbordaba, Bella separó las piernas dispuesta a recibirme y con un solo movimiento yo me introduje ahí dentro. Bella se estremeció de nuevo, esta vez eran embestidas intensas, mientras ella me rodeaba con sus piernas, apretándose a mí, rodeo mi cuello con sus brazos y susurró a mi oído algo que más tarde, ella no recordaría. Yo besé su cuello, acariciando su espalda, me movía con pasión y ritmo dentro y fuera de ella, me fascinaba ver cómo la complacía intensamente, moviéndome intensamente y después con más calma, buscando llegar a lo más profundo de ella, de mi mujer más bella. Nuestros cuerpos se movían dentro de la oscuridad, nuestra lucha era sentir cada vez más, hasta finalmente rendirse. Bella, totalmente complacida se rindió al gran orgasmo y yo con ella inmediatamente después, con nuestras respiraciones más calmadas, me retiré quitándome el preservativo, ante la mirada de sorpresa de Bella, que al parecer, no me vio cuando me lo puse. Noté a Bella entrecerrar sus ojos cómo si fuera a desvanecerse y de inmediato la tomé en mis brazos para entrar en la que era la recámara principal, la recosté en la cama a fin de que descansara, más ella me atrajo hacia ella besándome con pasión, mi lengua degustó sus húmedos labios deliciosos y nuestras lenguas se enredaron incapaces de detenerse, succione su lengua con pasión mientras mis dedos rozan su piel con delicadeza. Ardientemente, asalto varios puntos sensitivos de su cuerpo con mis manos y con cada roce Bella gime, el placentero tono de su voz domina mis instintos hasta inflamar en mí el fuego de la pasión. Muy excitado y fuera de mi control, me separo y a la velocidad de la luz me pongo otro preservativo y vuelvo para entrar en ella y embestir su interior en repetidas veces, Bella clava sus uñas en mi espalda mientras empujo fuertemente mis caderas hacia su sexo, haciendo que mi pene entre en ella completamente, mientras la desquicio más intensamente al besarla mientras le hacia el amor así tan apasionadamente, su cuerpo frente a mí mientras le hacía el amor, ella es tan seductora y tan hermosa que hace que la fiera bestia que vive en mí no quiera estar encerrada. Mientras le hacia el amor, la habitación giraba y me calentaba la sangre y la locura me dominaba, explorando sus deliciosas y bien definidas curvas, inhalando su perfume delicioso, mientras salvajemente sigo cabalgando dentro y fuera de ella, era la sensación más placentera del mundo, mientras bombeaba fuera y dentro, su cuerpo se arquea en la cumbre del orgasmo y con la sola luz de la luna que se filtraba iluminándonos, era la visión más sublime del universo, verla así entregada a mí, sintiendo juntos placer, lujuria, pasión y algo que era, música, poesía y arte cómo lo era ella, cómo lo éramos juntos, la besé nuevamente mientras le arrancaba un último orgasmo con el que junto a ella, pude yo también tocar el cielo, llevándola a ella y alcanzando el clímax juntos, después de esa apasionada entrega duramos algunos minutos agitados, para después terminar ambos rendidos y cansados de tanto amar, me separé de ella no sin antes volver a besarla, me quité el preservativo y me acomodé a su lado en la cama, la rodeé con mis brazos acomodando su cabello con suavidad, mientas ella apenas si se movía pues estaba más dormida que despierta, le di un beso tierno y me quedé inmóvil a su lado abrazándola y mientras me quedaba dormido con ella, sólo pensaba que había valido la pena cada uno de esos dos años, para volver a estar con ella, para volver a amarla, para volver a sentirla, para volver a hacer el amor. Lo que vendría después ya no tenía importancia, pues esa noche marcó un antes y un después ahora sabía con certeza, que quería en esta vida con toda seguridad y la respuesta era que la quería a ella, pues más que deseo, más que pasión, me di cuenta que estaba enamorado de Bella, enamorado hasta dónde no creí que se pudiera llegar a amar, cómo la estaba amando a ella…
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