—¡Franco! —Bastián dejo escapar un grito desgarrador mientras sostenía su vientre, su bebe estaba llegando. Franco salió de la pequeña oficina improvisada para atender el llamado de Bastián mientras se comunicaba con el doctor que atendería el parto. —Cariño ¿estás bien? —Franco tomo a su esposo entre sus brazos y lo llevo a la habitación, el aire y la brisa del mar se colaban por el gran ventanal que tenían en la habitación con vista al mar. —Él bebe, Franco, nuestro bebe —Bastián trataba de respirar para no pujar, aunque sus ganas de hacerlo estaban siendo superiores a sus deseos, sentía que no podría esperar a la llegada del doctor… Una hora después, Bastián dormía plácidamente, había quedado exhausto después del trabajo de parto que apenas había visto conocido y besado el rostro de

