—Maldición Sebastián deja de jugar con mis cosas, devuélvemelas ahora mismo – Camilo grito furioso mientras su pequeño hermano corría en todas direcciones con su tarea del colegio —Cuida tu vocabulario Camilo —Bastián bajaba de las escaleras al escuchar el alboroto de sus hijos en la sala —Dile que me devuelva mi trabajo es un proyecto para el colegio papi, no puedes pretender que se lo deje así de fácil —Camilo hizo un puchero, había sido hijo único por diez años y la luz de los ojos de su familia hasta que llego su pequeño hermano de cinco años que corría por todos lados amenazando con destruir su proyecto de varias semanas. —Sebastián, ven —Bastián ordeno sin dureza pero firme, haciendo que el pequeño Sebastián caminara en su dirección —Entrega el proyecto de tu hermano, discúlpate

