—Maldita sea quien demonios se cree para colgarme, es que tengo que volver a educarlo —Gabriela apretó el móvil, nadie iba a interponerse en su camino, el negocio estaba creciendo su estrategia estaba funcionando, Franco y compañía terminarían por desaparecer totalmente y ella se quedaría con el camino libre para conquistar el mercado. —¿Qué ha pasado? tienes mala cara —Bastián se preocupó un poco al ver el semblante de Nicolás él estaba feliz y disfrutando del día y con una sola llamada había cambiado la expresión de sus ojos. —No es nada Bastián, no te preocupes, disfrutemos lo que queda del día antes de volver a casa, aún tengo que salir —Bastián asintió —Es por la llamada —no puedo evitar preguntar —Sí, pero no tiene nada que ver con nosotros ahora, es solo un problema mío —Nicolá

