Resolviendo nuestras vidas #11:

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Camine por horas con Clarita en brazos, estaba muy casada, hambrienta y con mucha sed. Venia del centro de la ciudad y pasaba por muchas tiendas, en una de ellas vi a través de su vidrio que tenían un oasis con agua para los clientes. Ingrese y tome una copita para beber mucha agua, me tome más de diez. Los dueños una pareja de señores mayores me miraban. Entonces yo muy avergonzada les mencione… —Discúlpeme por tomarme su agua, pero ya no aguantaba más. Pero el señor me pregunto… —¿Vienes por el anuncio del trabajo? y me señaló un papel pegado en la puerta. La señora me miro y agrego… —La verdad necesitamos una cajera que cobre mientras nosotros atendemos los clientes. Ella menciono también que me vio pálida y me pregunto ¿Niña tienes hambre? camino hacia otra área, de donde me trajo una café con leche y pan dulce, entonces me dijo… ven come algo, déjame cargar esa beba tan hermosa que tiene los ojos azules como su mami. Comí con desespero porque tenía varios días sin comer nada… entonces le respondí al señor que yo estaría encantada de trabajar para ellos, pero no tenía donde quedarme ni tampoco quien me cuidara la beba. La señora respondió por él… —Puedes tenerla aquí… así criamos nosotros a nuestros hijos, traeré un corral y te puedes quedar a dormir en la bodeguita de limpieza que tiene sanitario y lava manos. El señor me miro con cara de lastima y menciono… —Tengo un colchón y una mesa que te puede servir… bueno si tu aceptas… además de darte vivienda te ofrecemos el salario mínimo… todo era fantástico para mí yo había estudiado administración de empresas en la secundaria y a pesar de que era un Bachillerato me sentia muy capaz asi que acepte la propuesta de inmediato. Ellos eran peruanos habían tenido dos hijos, el varón estaba perdido por líos de drogas y su hija había muerto en un accidente aéreo. Tenían cuatro nietos, pero no los podían ver por los problemas legales que enfrentaba su hijo. La tienda era pequeña pero bien variada vendíamos repuestos para carros, vendíamos bandas para uso automotriz e industrial y todo tipo de mangueras con sus acoples variedad de longitud y todos los diámetros. La bodega era como mi antigua habitación, tenía el colchón en el suelo con dos almohadas y dos colchas gruesas que ellos me regalaron, puse un tubo donde guindé mi poca ropa, desgastada, vieja y un poco rota, pero todavía útil. En la mesa estaban la ropa, los dos biberones y la leche de Clara. Puse una tina grande abajo del lavamanos para recoger agua con una cubeta, ahí nos bañábamos Clarita y yo. Con lo que me pagaban compraba pañales, leche, ropita para la beba. Ropa interior para mí y pantalones ya que estaba más voluptuosa, las camisas pues usaba las del uniforme de la tienda que tenían su logo. —‘’INDUSTRIAS Y MAS’’ con un pequeño engranaje en medio, me encantaba mi trabajo y lo había aprendido a hacer muy bien, en pocos meses hasta ya les ayudaba a vender. Tomaba los pedidos por teléfono y facturaba todo a cabalidad. Nunca cometía errores y mi jefa confiaba más en mis cuentas que en las de su marido jajajaja. Cuando los clientes llegaban a recoger la mercadería yo los atendía de manera profesional y era de gran apoyo para mis jefes. El arqueo de caja lo hacía a diario y nunca salían faltantes asi que se podía decir que era una empleada muy eficiente. Clarita nos miraba todo el movimiento desde el corral. Había aprendido a tomar su biberón sola y ya comenzaba a decir palabras con ayuda de mis jefes.
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