Soy Leslie Jones Lee tengo 18 años hoy mi madre me corrió de su casa porque tengo seis meses de embarazo. ¿Cómo lo descubrimos? No me llego el periodo menstrual todo ese tiempo… mi madre noto que yo ya no usaba las toallas femeninas. Ella me grito, me insulto, me golpeo con una escoba, saco mi ropa en una bolsa de basura y la tiro al patio frontal de la casa. Tome mi mochila con mis cosas más útiles, mi ropa interior, zapatos deportivos básicos. Mire a mi padrastro que solo dijo…
—Finalmente nos quitaremos esta carga… y se me salieron las lágrimas, mis hermanos me gritaban…
—¡Grandísima puta! lárgate, vete con tu marido ¡Lárgate puta!!… son niños solo repetían lo que mi madre me gritaba.
Recogí mis cosas del patio, mi madre me tiro mi teléfono celular y lo estrelló contra el piso el cual se quebró en pedazos, comencé a caminar sin rumbo lo más lejos de esa casa, de esa familia, de esas personas que nunca me habían amado y que deseaban todo lo malo para mí, no podía dejar de llorar. Ya se me notaba un poco la pansa y el caminar tanto me cansaba mucho, ya no tenía mi resistencia normal. Recordé el Rancho Hudson y me dispuse a caminar hacia allá. Me tarde una hora con cuarenta y cinco minutos, toque los grandes portones y una joven se tardó más de veinte y cinco minutos para atender mi llamado. Abrió uno de los portones y salió muy molesta para decirme…
—¡No hay contrataciones! Yo estaba agotada y mis pies estaban llenos de ampollas, con la voz entrecortada por el cansancio le pude responder.
—Hola Joven no busco trabajo, yo busco a Robert… pero ella contesto muy enojada…
—No vengas a acosar al señor tú también así que lárgate de aquí, él no tiene tiempo para nadie. Yo trataba de explicarle, pero ella no me escuchaba solo me gritaba diciéndome…
—¡Muchacha malcriada no respetas el luto de la gente decente! ¡TE DIJE QUE TE VALLAS DE AQUÍ!!
Hasta ese momento me di cuenta de que sobre el portón estaba guindado un gran listón n***o, había pasado algo terrible y nadie tenía tiempo para mí. Asi que la chica me grito…
—¡LARGATE! Si no llamare a la policía.
—Si perdón… respondí apenada y agilice el paso para disponerme a regresar por donde vine, llegue a la carretera y para mi suerte iba pasando un autobús, asi que grite…
—¡Esperen! Por favor esperen… corrí para subirme, me senté y me dormí… Desperté en la central de buses, pero al final del siguiente día, había perdido la noción del tiempo por completo. Abrí mis ojos y dos conductores debatían acerca de mi embarazo y si me dejaban dormir o me ofrecían algo de comer. Les acepte un sándwich que me ofrecieron y mencionaron que podía usar el baño si lo necesitaba. Baje con mis piernas entumecidas, use el sanitario, lave mi cara y después no sabía que hacer. Uno de los conductores me dijo…
—Ya nos vamos chica hoy en la noche pasare por donde te subiste. Pero yo comencé a llorar y entre sollozos le respondí…
—Perdóneme, señor, pero me corrieron de casa por estar esperando un bebe, así que no tengo a donde ir. No se nada del padre del bebe y estoy sola. Él me miro conmovido, puso su mano en mi hombro y menciono…
—Ok chica puedes dormir en el autobús hasta que organices tus ideas. ‹‹Ohhh Dios me sentí tan agradecida con ese señor que me estaba ayudando sin ni siquiera conocerme ››