Leonardo observó el semblante de Sophia. Lo había hecho durante toda la ceremonia, temiendo verla llorar al ver a Leandro casándose con otra mujer, pero ella lo miró y le sonrió con tanta ternura que se sintió como el más vil y rastrero de los hombres. Se dio cuenta de que le estaba fallando a la promesa que le había hecho cuando le pidió que lo aceptara como su novio sustituto. Él incluso había jurado estar dispuesto a perder su orgullo con tal de ganarse su corazón, pero lo único que hasta hoy había hecho era culparla a la menor oportunidad. Había desconfiado de ella e incluso segundos antes de que Isabelle y Leandro se dieran ese obligado sí, había tenido miedo. —Te amo —le susurró al oído y la vio temblar. —¿Leo? El hombre en respuesta le sonrió y le estrechó la mano para dejar un

