Kate miró a Meghan con el ceño fruncido; verla titubear era muy sospechoso. —¿Y bien? —insistió Kate, ante el silencio de la joven. Meghan se mordió el labio; sus manos eran dos pequeños puños, y sus uñas estaban enterrándose en su piel, las palabras atoradas en su pecho. —Yo, soy... —¡Kate! El grito de Harrison supuso un alivio para Meghan; el aire escapó de sus labios y un pequeño suspiro alivió la tensión de su cuerpo. Harrison se apresuró y caminó hasta pararse al lado de Kate, quien se había girado para verlo. —Harrison, ¿conoces a esta mujer? —preguntó Kate con afán. Meghan tragó saliva mientras esperaba una respuesta del amigo de Patrick. —¡Oh! Claro, deja que te presente a Meghan Summers, es una amiga mía —se apresuró a decir, caminando para colocarse al lado de la joven y

