Narra Clara Llevamos una semana conviviendo juntos, el primer día fue fatal pero luego todo se hizo mejor porque no tenía que ver su cara, solo lo veía salir o entrar y ya, nunca le pedí explicaciones ni mucho menos. - ¿Hay café en la cafetera? – me pregunta Gabriel apareciendo en la cocina - Si – respondo sin más Es extraño que aun este aquí, por lo general se levanta y luego se va - Hoy es el viaje – menciona sirviendo el café en una taza - ¿Cuál viaje? – digo dudosa tratando de buscar en mi mente de qué demonios habla - El viaje a Cancún, el que mi abuelo nos regaló de luna de miel - Oh, no lo recordaba, pero ¿tu si podrás ir? Digo, estos días no vienes a casa y supongo que es por trabajo, pero su deseas yo puedo ir solo y quizás invitar a una amiga, así podrás quedarte aquí y

