—Dr. Rivera. Usted conoce a Sofía Lapadula. Fue alumna suya y ahora quiero que firme el contrato de esclavitud en los mismos términos en que lo hizo mi sobrina. Si se niega a firmar, puedo torturarla hasta que firme. —Sr. Ferrera, sabe que no es necesario. Falsificaremos la firma y pondré al pie una nota en la cual afirmo que Sofía lo hace por propia voluntad no habrá marcha atrás. Mientras tanto Sofía intentaba oponerse y se movía con desesperación. —Creo que no va a firmar. No hay problema, como dije falsificamos la firma y doy fe que lo hizo por propia voluntad. ¿Qué va a hacer con ella? —Pienso venderla tan pronto como pueda. —Así de espaldas a la columna es una invitación a azotarla. —¿Quiere hacerlo? Le acerco un látigo —Será un placer darle algunos azotes. —Aquí tiene y le p

