La primera en ser rematada era una joven de solamente diecinueve años. No tenía prácticamente ninguna experiencia como esclava. Su hermano mayor, necesitado de dinero, había decidido venderla como esclava. Había abusado sexualmente de ella en tres o cuatro oportunidades, pero su culo se mantenía virgen y hacía solamente una semana había recibido el primer castigo, consistente en golpes de puño en el vientre, pubis y las tetas. La joven lloraba en silencio, avergonzada de presentarse completamente desnuda y esposada delante de personas desconocidas que iban a pujar por disponer de su cuerpo, un cuerpo era casi perfecto y sería una fiesta para quién la comprara, aunque se desconocía la resistencia que la muchacha podía resistir frente a castigos crueles. De piel muy blanca, las areolas y p

