3. Los problemas llegan, junto a Winnie Pooh.

1222 Words
3. Los problemas llegan, junto a Winnie Pooh. Nate seguía tomándome de la cadera mientras Jane me fulminaba con la mirada. No sé cómo Nate se enamoró de ella, y de hecho lo seguía estando. Él aún la extraña, y aunque quiero que sea feliz de verdad me PREOCUPA que alguien como Nate se enamore de Jane. Una vez que llegamos a la casa de Levi me sonrió. Sí, porque Levi vivía una cuadra después de la escuela. Exacto. Me sacaron de la escuela. Creo que se escucharían cabezas romperse hoy. Oye eso sonó muy malote. Tranquila, vieja. —Gracias... Por salvarme de ahí —susurré con la cabeza agachada. Él me dedicó una sonrisa prepotente. —Me obligaron. Auch. ¿Qué? ¿Cómo? Vaya, no debo de hacerme ilusiones en la personalidad de Nate. Retiré lo que dije sobre que me preocupa. —¿Qué? —espeté atónita—. ¿Quiénes? Y yo que pensaba que tenías buen corazón... Él soltó una carcajada provocando que que yo lo fulminara con la mirada. —Es que River, Levi y Dan no me dejan decirte. Lo miré por unos segundos sin comprender cómo había dicho eso, sin haberse dado cuenta que con esas palabras acababa de estropear su pan. —¡Nate! ¡Se suponía que NO DEBÍAS decir nada! ¡Nada! —Dan salió junto a River por detrás de unos arbustos con unas pistolas de agua. Sonreí sin poder evitarlo. Pero, ¿qué no a Levi no le dejan tener pistolas de agua? —¿Esas son pistolas de agua? —pregunté señalando las cosas que cargaban en sus brazos los tres. Ellos rieron. —¡No, qué va! ¡Son conejos a punto de tener hijos! Reí irónicamente y les saqué la lengua. Y de pronto, sentí como me mojaban completamente en todas partes de mi cuerpo. Levi inció a tirarme agua en la cabeza, mientras Dan y River se encargaban de emapaparme la blusa y los pantalones. Wow, ¿y así quieren "conquistarme"? Pero a pesar de todo es una guerra de agua, y a mí no me gusta perderme las guerras de agua. Tomé un globo cargado de agua, que estaba en una cubeta listo para ser lanzado, y se lo tiré directo a River, quien no tarda en fulminarme con la mirada. Tal vez fue el sol, tal vez fueron cosas mías, pero si lo que vi fue correcto, entonces estoy asustada. River Tomphosome acababa de sonreírme. Y no como lo hacen los amigos. ¿Será porque ellos no son unos amigos normales? Él se acercaó a mí con esa sonrisa pícara que hace que me muera de miedo. Estaba pensando seriamente en retractarme de lo que le había dicho a ese par de gente que se hacen llamar "amigos míos". Que tus amigos te sonrían así, cuando anteriormente los escuchabas eructar es extraño. —River... —conseguí decir, retrocediendo un paso, con miedo. No porque River me diera miedo. Si no esa sonrisa que no me gustaba para nada... —Becky... Estaba jugando conmigo, eso era claro. —Nate... —La voz coqueta de Nate me sacó de mis razonamientos. Esto... ¿cuáles razonamientos? Sólo hay una línea arriba. Shh, calla, mini-yo. —¡Nate lo acabas de arruinar todo! No sabía qué decir. Me quedé ahí perpleja mirándolos expecatante. Sinceramente sentía que las cosas ya estaban yendo demasiado rápido. —Agh, estoy harta —murmuré más para mí que para ellos. Por su culpa, y su tonto deseo de enamorarme, me había perdido el día entero de clase -o sea, no todo, pero ya no iba a volver empapada así nomás, así que es igual, perdí el día de clases-, además de que las chicas pensaban cosas malas de mí. Y no, no era precisamente la mejor manera de empezar el día. Dejé caer la cesta de globos de agua, que segundos antes cargaba, para adentrarme con total confianza a la gigantesca casa de mi mejor amigo, Levi. Las mamás de mis amigos y la mía eran amigas también. Resulta que ellas ya se conocían. Pero la extrañez llegó a mí al darme cuenta de que la mamá de Levi no aparecía por ningún lado, cuando, siendo una situación normal, ella ya habría llegado a apachurrarme. —¿Becky? —escuché una voz demasiado conocida para mí. El asombro y la sonrisa se instalaron en mi rostro. Me giré con rapidez para encontrarme con esos ojos verdes tan penetrantes, y esa sonrisa que encandila. Una sonrisa apareció en mi rostro, al ver a la persona que hace tanto no veía. Blake Morrison, el hermano gemelo de Levi. Omaigá, me dah un paroh akeh mizmo. —¡Blake! —salí corriendo a sus brazos, que no precisamente estaban abiertos, pero da igual. Lo abracé. —Oh, Becky, hace tanto que no te veía. —Yo también, amigo mío. —Me aventuré a darle un pequeño codazo en las costillas, a lo cual él respondió con un claro "auch". —¡Hey, que me duele! —chilló sobándose el brazo—. Los hombres también tenemos sentimientos. Reí por su ocurrencia, mientras él se aleja a la cocina por algo de beber. Yo caminé hacia la barra que tienen en la cocina y me senté en una de sus sillas altas que tanto me gustan. Lo malo de ser una chica que vive en la clase media y tiene amigos ricos, es que andas por toda la casa con una clara expresión de "guau", y terminas dando pena. Y bueno, dar pena no es algo que esté en mi lista de cosas que Rebeca Finnegan ama hacer. —Y ahora cuenta, ¿qué haces aquí? —pregunté, bebiendo un poco de el jugo que me ha dado Blake, pasados unos minutos. Él sonrió de lado y se acomodó en su silla que queda frente a mí. —Mi papá decidió que ya es hora de que viva con mi mamá. —¿Ya no te aguanta? Blake soltó una carcajada involuntaria, mientras yo trataba de contenerme, tratando de parecer lo más seria con mi pregunta. Claro que no siempre quedan la palabra “seriedad” con mi nombre. —Guau, me muero de la risa, mira ¡hasta me estoy llevando la mano a la panza para retener mi risa! —se burló con sarcasmo. Cosa curiosa ya que eso es lo que está haciendo. —Blake, no quiero ser aguafiestas, pero eso estás haciendo. Pestañeó varias veces para aclarar sus pensamientos y se miró la panza. Claramente su mano está ahí, ayudándolo a contener la risa. —Oh —dijo al cabo de unos segundos de mirarse tanto la panza, como si se tratara de Emma Watson—. Ya sabía. —No puedo evitar reír ante sus palabras de sorpresa. A veces a Blake podía faltarle un tornillo. Es más, varios tornillos. La ferretería entera. —¿Qué están diciendo? —se escuchó detrás de las escaleras de la casa entre murmuros. Pude ver por el rabillo del ojo como Blake fruncía el ceño, extrañado. —¿Qué hace tu hermano aquí? —¡Eso no importa, Nate! Levi, dile que deje de coquetear con Becky ¡ya! Una cabeza rubia se asomó por detrás de las escaleras, provocando que soltara una risa, nuevamente, desconcertando a los chicos. —River baja la cabeza. Parece que Becky te ha visto. —Al instante, y como si de humo se tratara, la cabellera rubia desaparece de mi vista. —Los he visto chicos —les informé levantándome de mi silla alta. Y al instante, cuatro chicos, y uno con un peluche de Winnie The Pooh, aparecieron de detrás de las escaleras. Y los problemas llegan ya.... junto con Winnie Pooh.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD